Un homenaje a la cultura Lenka

Julio Páiz, después de 50 años como cantante todavía sigue cosechando muchos aplausos en cada presentación. Foto: Ramón Jiménez.

Por Ramón Jiménez

Un recordatorio de lo que fue la civilización Lenka en la región oriental de El Salvador, antes y después de la llegada de los conquistadores españoles, tuvo lugar este sábado 5 de octubre, durante un evento organizado por miembros de la Fundación Identidad Goterense (FIGOT), (nativos de San Francisco Gotera, departamento de Morazán), y el título de la celebración fue “Latinoamérica-Sí”.

Según dio a conocer William Berríos —quien se identifica como descendiente de esa etnia—, en la población de Corinto, al nororiente de Gotera la cabecera departamental, todavía existen algunos vestigios de esa civilización, particularmente en la Cueva del Espítiru Santo y sus alrededores.

William Berríos, organizador del evento en homenaje al Wankasko. Foto: Ramón Jiménez.

Berríos se lamentó que en la década de los años 80, fueron destruidos por el mismo gobierno central otros vestigios vivientes de invaluables esculturas, para dar paso a nuevas carreteras.

Uno de los objetivos de la celebración, según los organizadores, es revivir en El Salvador con mayor énfasis los Wankaskos o Guancascos originales; ya que es una sana costumbre que con los años se ha ido perdiendo, porque lo que algunos pueblos todavía celebran, son cofradías o romerías con influencia católica.

“Wankasko es una connotación milenaria en el pueblo Lenka, que desde el año 2012 estamos tratando de revivir”, dijo Berríos, quien junto a su pareja Elfy Amaya —los dos originarios de San Francisco Gotera— están haciendo lo posible por revivir esas costumbres en todo su esplendor, como ocurría antes de la llegada de los españoles.

William Echeverría y Lilian Pérez durante su presentación. Foto: Ramón Jiménez.

“El Wankasko consite en realizar un encuentro entre dos pueblos vecinos que tengan historia, ideología y costumbre en común para confirmar que desean seguir viviendo en hermandad”, señaló Berríos.

“El encuentro en la actualidad, gracias al marcado sincretismo presente en nuestros pueblos, se realiza en las fechas de las fiestas patronales de cada pueblo participante”, agregó.

En algunos departamentos de Honduras que colindan con El Salvador como Valle, Intibuca, La Paz, Lempira, y Francisco Morazán todavía celebran esos rituales originales, pero ellos le llaman Guancasco, donde los residentes de un pueblo van de visita a un pueblo vecino con el Santo Patrono y vestidos como sus antepasados, unos dramatizando “el bien” y otros “el mal” con cánticos, alabanzas y reventando cohetes de vara.

El Wankasco lo utilizaron los Lenkas, sobretodo para la armonía entre grupos indígenas y en esa forma vivian en paz. Y ese encuentro lo hacían recíprocos entre una comunidad y otra. Lo hacían con sus dioses, sus creencias, sus bebidas, sus comidas.

El duo Wayta durante su presentación. Foto: Elfy Amaya.

Cuando llegaron los españoles estaba esa costumbre y ellos también las retomaron y le agregaron las romerías, que guardan reminiscencias de la representación de los moros y cristianos de España. Fueron sustituyendo los dioses por imágenes católicas. En este caso eran los Patronos de cada una de las comunidades que acompañaban al grupo de la visita.

A falta de rituales o cofradías Lenkas en la celebración —que tuvo lugar en el Consulado General de El Salvador en Silver Spring, Maryland— hubo presentaciones de música en vivo; dando inicio con el cantautor y guiatarrista salvadoreño Elvis Echeverría, quien se hizo acompañar por la cantante hondureña Lilian Pérez, también el duo Wayta puso su cuota musical.

El poeta y educador Carlos Parada Ayala mostró sus dotes como cantante de rap que escriben sus alumnos. Foto: Ramón Jiménez.

Uno de los más aplaudidos fue el legendario cantante Julio Páiz, exintegrante del Grupo San Miguel, que luego se llamó Hielo Ardiente; quien interpretó grandes éxitos de esos grupos como “Señora”, “El Bardo”, “Julia” y “Un gato en la oscuridad”, entre otras.

Aunque muchas de las canciones de esa y otras agrupaciones musicales salvadoreñas pertenecían a conocidos artistas internacionales, ellos las adaptaban a su propio estilo y lograron gran popularidad en todo el territorio nacional y extranjero.

Todavía son recordados como “la época de oro de la música salvadoreña”, donde también se destacaron Los Vikings y Los Apaches, de Usulután; Fiebre Amarilla, Supersónicos y otras agrupaciones de San Salvador; Santa Tecla, Santa Ana y Ahuachapán y otras ciudades.

En la parte literaria se presentaron los poetas Vladimir Monge, Alfredo Del Arroyo Soriano, Marbin Banegas, Francisco Pereira, Emilio Monzón, Carlos Parada Ayala, quien no solo mostró sus aptitudes poéticas sino también como intérprete del rap que escriben sus alumnos basados en el libro Vato Guanaco Loco, del escritor salvadoreño Mario Bencastro.

Tanto Banegas como William Berríos también expusieron sus dotes de artistas visuales, este último con trabajos basados en la civilización Lenka.

Marbin Banegas. Foto: Ramón Jiménez.

About Ramón Jiménez

Ramón Jiménez, Managing Editor de MetroLatinoUSA.Com (MLN). Graduado de la Escuela de Periodismo de la Universidad del Distrito de Columbia (UDC). Email: [email protected]

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