El FMLN recuerda 30 años de la mayor ofensiva guerrillera

Los niños también se unieron a la conmemoración del 30 aniversario en memoria de los caídos. Foto: Ramón Jiménez.

Por Ramón Jiménez

Excombatientes, militantes, simpatizantes, familiares y amigos del Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN) residentes en Washington, D.C., Maryland y Virginia conmemoraron este domingo el trígesimo aniversario de la ofensiva final “Hasta el Tope y Punto”.

Fue el 11 de noviembre de 1989 a las 8 de la noche cuando las entonces fuerzas insurgentes del FMLN lanzaron la más grande ofensiva guerrillera contra bases militares en todo el territorio salvadoreño, principalmente en la capital salvadoreña.

Después de nueve años de encarnizadas luchas armadas entre el ejército salvadoreño —financiado por Estados Unidos— y las fuerzas insurgentes, con la ofensiva final buscaban arrebatarle el poder al gobierno de esa época.

El sacerdote Carlos Reyes pidió un minuto de silencio por los caídos en combate. Foto: Ramón Jiménez.

Con la ofensiva final Hasta el Tope y Punto no lograron su objetivo principal, pero obligaron al gobierno de Alfredo Cristiani a sentarse en la mesa del diálogo y la negociación hasta firmar los Acuerdos de Paz, ocurrido en el Castillo de Chapultepec, México el 16 enero de 1992 ante la mirada de representantes de las Naciones Unidas (ONU) y jefes de Estado de países amigos.

Dos de los oradores invitados al evento en Washington, D.C. fueron Fredy Castro y Aracely Esquivel, quienes narraron todo el sufrimiento que representó en la vida de ellos y todos los miles de excombatientes durante el tiempo que estuvieron en las filas guerrilleras.

Fredy Castro y al fondo una foto suya cuando era un niño combatiente. Foto: Ramón Jiménez.

“Solo las armas podían desentrampar esa mesa de diálogo y negociación; ese ejército al que pertenecí fue algo grandioso, algo inclaudicable”, destacó Castro, quien contaba con tan solo 13 años, pero ya era un niño guerrillero, experto en el uso de armas pesadas y tácticas de guerra que sobrevivió la Ofensiva Final del 89; a pesar de que en varias ocasiones estuvo al borde de la muerte, por los ataques aéreos y por tierra del ejército gubernamental en todo el tiempo que permanecieron en la capital salvadoreña.

Castro reconoció que la guerra en su país fue una experiencia cruel para su corta edad y por tantas vidas que perecieron en los doce años de guerra civil; pero es algo de lo que no se arrepiente y todavía se siente apegado al grupo que lo preparó.

“El FMLN no le pertenece a ningún grupo en particular, le pertenece al pueblo. Nadie puede acabar con un proyecto que nació para hacer grandes cambios”, apuntó Castro, en referencia a quienes desean que ese partido desaparezca del ruedo político, incluyendo al mismo presidente Nayib Bukele.

Del mismo modo Aracely Esquivel, una madre de familia quien dejó sus hijos al cuidado de algunos parientes para incorprarse a la lucha armada, porque miraba todos los atropellos, injusticias y desigualdades en la mayoría de sus compatriotas.

Aracely Esquivel, narró sus duras experiencias como excombatiente. Foto: Ramón Jiménez.

“El gran sacrificio de esos hombres y mujeres que murieron en la Ofensiva Final nos obliga a tener una conciencia de lucha por las reivindicaciones”, señaló Esquivel.

“Hemos perdido el respeto al otro y la conciencia que nos hace tener los resultados que ahora tenemos; tiene que haber más solidaridad, una mayor disciplina; ya dejemos de buscar protagonismo”, sugirió la madre y soldado que no escatimó esfuerzos para cargar en sus espaldas un fusil AK47, un M-16, municiones y otras proviciones e incluso algún compañero herido si era posible.

Esquivel todavía se siente orgullosa de lo que hizo y reconoció que “no está tan vieja” y que se alistaría de nuevo a la lucha de ser posible.

“Estamos a punto de que pueda repetir en El Salvador lo que está pasando en Chile y otros países de América del Sur”, puntualizó.

Grupo parcial de los asistentes al evento cívico cultural. Foto: Ramón Jiménez.

Por su parte el filósofo y profesor universitario Fred Mills recordó la masacre cometida contra los sacerdotes jesuitas, una ama de casa y su hija menor de edad, ocurrida durante los días de la Ofensiva Final en las instalaciones de la Universidad Católica José Simeón Cañas (UCA).

El filósofo Fred Mills recordó la masacre de los jesuitas en noviembre de 1989. Foto: Ramón Jiménez.

“Para los grupos de poder la única manera de sostener el auge económico es a través de la violencia; mataron a los jesuitas porque querían eliminar las ideas progresistas; lamentablemente los autores intelectuales de la masacre andan libres, pero un día van a pagar por lo que hicieron”, recalcó Mills, quien al mismo tiempo se lamentó por los hechos ocurridos este día en Bolivia: un Golpe de Estado que hizo renunciar al presidente Evo Morales.

“Hemos recuperado Argentina, pero ahora perdemos a Bolivia y su gobierno progresista”, apuntó.

El guitarrista y cantante chileno Patricio Zamorano animó el ambiente. Foto: Ramón Jiménez.

About Ramón Jiménez

Ramón Jiménez, Managing Editor de MetroLatinoUSA.Com (MLN). Graduado de la Escuela de Periodismo de la Universidad del Distrito de Columbia (UDC). Email: [email protected]

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