
Por Ramón Jiménez
Si todo sigue de la forma como se planteó y se discutió en mesas de trabajo durante el diálogo gubernamental con organizaciones salvadoreñas en Estados Unidos, que tuvo lugar el pasado 15 de noviembre en Maryland, más las reuniones de seguimiento que tuvieron lugar esta semana en California y el Distrito de Columbia, y las que seguirán, el documento final por medio del cual todos los salvadoreños alrededor del mundo formen parte activa de los procesos de desarrollo y de la gestión de las políticas públicas de su país, se firmaría el próximo 26 de marzo de 2016 en San Salvador.
Así lo dio a conocer este sábado José Manuel Castillo, director de Asuntos Comunitarios del Ministerio de Relaciones Exteriores de El Salvador, quien viajó directamente a la reunión de seguimiento, depuración y anexión de temas, que tuvo lugar este sábado 12 de diciembre en el Consulado General de ese país en la capital estadounidense, con la participación de dirigentes comunitarios, empresariales y algunos funcionarios consulares.
A través de un comunicado se dio a conocer que el gobierno salvadoreño desde diferentes instancias promueve la instalación de diversos mecanismos que faciliten la integración, vinculación y participación activa de la diáspora.
“Como hacer para que los salvadoreños en el exterior sean más activos es lo que busca nuestro gobierno”, destacó Castillo.
Castillo reconoció, además, que el diálogo busca que los funcionarios gubernamentales «bajen del pedestal donde se encuentran» para dialogar con los salvadoreños en el exterior.
“Pero queremos que el diálogo consigne la voz de ustedes y no la del gobierno”, enfatizó.
Según datos oficiales del gobierno salvadoreño, estiman que 3 millones de salvadoreños viven en otros países. De ese total estiman que 2.5 millones viven en Estados Unidos, aunque el Censo de este país señaló que en el 2010 ese número era de 1.7 millones inmigrantes salvadoreños.
«Hace solo una década, los flujos de migratorios de salvadoreños era dinámicas de cuyos impactos la nación parecía no estar consciente. Las estrategias de desarrollo social en los diferentes ámbitos (local, territorial y nacional) no abordaban la migración desde una perspectiva integral en la que los migrantes fueran actores claves en los procesos de desarrollo», señala el comunicado.
Reconoce el gobierno, que en términos generales, se planificaba el desarrollo de los territorios de El Salvador a espaldas de la realidad migratoria, en tanto que la remesas parecían ser el principal aporte que la diáspora salvadoreña hacía a su país.
«Esa realidad ha cambiado, y poco a poco, la dinámica migratoria es un elemento que se ha ido integrando en las diferentes área de gestión del desarrollo nacional, lo que ha ido abriendo espacios a los salvadoreños en el exterior para participar activamente, tanto en sus comunidades de origen como en sus países de destino», recalcaron.


