Los prisioneros de una prisión de máxima seguridad situada en la localidad de Shirley, en el estado de Massachusetts, dicen que los guardias los han golpeado y disparado con pistolas paralizantes, que se han negado a darles comida y les han denegado el acceso a los abogados en las últimas semanas.
Los castigos son en represalia por un ataque contra los guardias correccionales ocurrido el mes pasado. Un abogado que entrevistó a los prisioneros del centro correccional de Souza-Baranowski dice que varios tuvieron que ser hospitalizados debido a la gravedad de sus heridas.
Se ha presentado una demanda contra el Departamento Correccional de Massachusetts por la negativa de la prisión a permitir que los prisioneros vean a sus abogados.
La abogada defensora Lisa Newman-Polk, que representa a un preso afectado, dijo a la Radio Pública de Boston: “Reprimir a toda la prisión a través de un castigo colectivo no solo es una estrategia ineficaz para moldear el comportamiento, también es una actitud criminal”.
