Un libro testimonial: “La mirada de un niño en la guerra de El Salvador»

Fredy Castro durante el lanzamiento de su primer libro. Foto: Ramón Jiménez

Por Ramón Jiménez

Quién diría que un niño que nació en una época de regímenes militares opresivos y creció hasta que tuvo uso de razón en medio de un conflicto armado, hasta alistarse en las filas guerrilleras cuando todavía no era un adolescente, pueda tener el valor de contar con lujo de detalles en su libro “La mirada de un niño en la guerra de El Salvador” gran parte de su vida constantemente amenazada.

Ese niño fue Rogelio Fredys Castro Salazar o simplemente Fredy Castro entre sus amigos, quien durante la guerra usó el seudónimo de “Daniel o Danielito”, que por su corta edad, su condición física —y otros factores— llamó la atención de algunos fotógrafos internacionales que cubrieron la guerra de doce años, su rostro y su inseparable fusil, circularon a través de las agencias noticiosas en todo el mundo, sin que él lo supiera.

Castro —con tijera en mano— junto a su familia, tras cortar la cinta simbólica. Foto: Ramón Jiménez.

En la actualidad Fredy Castro, quien ya es un padre de familia, abuelo de 47 años y predicador evangélico residente en Virginia, contó toda su historia al conocido presentador de televisión en San Salvador, Julio César Villagrán, sin temor a represalias o al que dirán por contar la verdad.

Juntos le dieron forma al libro, que después de algunos años de ser un sueño, finalmente se hizo realidad y fue presentado al público este sábado 29 de julio, durante un evento que tuvo lugar en un reconocido restaurante de Washington, D.C., ante una numerosa concurrencia ansiosa de conocer los pormenores de la primera publicación de su autoría.

Julio Villagrán durante la presentación. Foto: Ramón Jiménez.

“Este libro es un reconocimiento para todos los niños que participaron en la guerra, tanto los que sobrevivimos como aquellos que fallecieron; muchísimos se fueron, algunos están todavía. Las diferencias son pocas entre el que se fue y el que todavía está”, destacó Castro.

Durante el lanzamiento de su primer libro Castro estuvo acompañado por su esposa, sus tres hijos y otros familiares cercanos, y juntos cortaron la cinta simbólica del lanzamiento de su primer libro, al que pueden seguirle otros títulos, según confesó.

El pastor mexicano Salvador Morales dirigió la parte religiosa del evento. Observan Ana Sol Gutiérrez, Julio Villagrán y Fredy Castro. Foto: Ramón Jiménez.

“Lo que yo escriba es testimonio de lo que fue mi vida, por lo que he pasado”, explicó.

Antes de presentar oficialmente La Mirada de un niño en la guerra de El Salvador, Villagrán, quien es el director del proyecto, y como tal tuvo que realizar un extenso trabajo de recopilación de datos, y evidencias como visitar lugares del departamento de Chalatenango.

Villagrán incluso visitó el sitio donde nació Fredy Castro y conversó con familiares cercanos y personas que confirmaron su presencia en las filas guerrilleras, quienes revivieron algunas anécdotas que impactaron sus vidas durante el conflicto armado.

Vista parcial del público asistente. Foto: Ramón Jiménez.

“Hoy es el día de la presentación de este libro autobiográfico, que es la historia de un niño quien desde muy temprana edad formó parte de las filas guerrilleras. El escenario es una zona de Chalatenango, precisamente en San José Cancasque, un pueblito muy interesante en la historia de la guerra. Ahí también asesinaron, creo, al primer sacerdote católico a inicios del movimiento revolucionario”, señaló Villagrán.

Fue en San José Cancasque donde Rogelio Castro, el padre de Fredy cayó abatido por ráfagas de ametralladora por parte de elementos de las fuerzas armadas que destrozaron su cabeza, lo que abonó los deseos de Fredy de incorporarse a las fuerzas rebeldes y tomar el fusil a pesar de su corta edad.

William y Mallory Schaffer acompañan a Fredy. Foto: Ramón Jiménez.

Después de que su padre recibiera una muerte despiadada por parte de las fuerzas represivas, al poco tiempo también cayó en combate Abelardo, su único hermano mayor.

Cuando el gobierno y las fuerzas beligerantes firmaron los Acuerdos de Paz, muchos no querían entregar las armas para integrarse a la vida civil, pero Fredy sí estaba dispuesto.

“Yo no quería morirme y eso no indica que yo era cobarde o miedoso. Yo quería descubrir por qué en medio de todo, escuchaba que había gente que se preparaba [académicamente] se vestía y comía bien, y yo nunca había tenido la oportunidad, excepto cuando me mandaron a Honduras a curación [en los campamentos de refugiados en Mesa Grande] donde disfruté lo que nunca había tenido en mi vida: comidita y descansar sin miedo a perder la vida”, señala Fredy en una de las páginas del libro.

Semanas después de los Acuerdos de Paz, Evangelina, la mama de Fredy llegó a un sector de San Antonio Los Ranchos, donde se encontraba el pelotón rebelde al que pertenecía.

Con permiso de el jefe del pelotón entregaron a Doña Evangelina a quien todavía era un niño de 16 años, pero con una dura experiencia combativa como cualquier hombre adulto, incluso participar en la Ofensiva Final Hasta el Tope en noviembre de 1989 en la propia capital salvadoreña con tan solo 13 años. Finalmente su madre se lo llevó de regreso a casa.

“En ese preciso momento, terminó definitivamente mi participación guerrillera que comenzó en mi vida a muy temprana edad”, señala en su libro.

El chileno Patricio Zamorano interpretó música de Víctor Jara y otros compositores. Foto: Ramón Jiménez.

La Mirada de un niño en la Guerra de El Salvador, cuenta con 200 páginas con muchas ilustraciones de Danielito, familiares, amigos y compañeros de armas durante los años que participó en las filas guerrilleras desde los once años hasta que finalizó el conflicto armado con los Acuerdos de Paz en 1992, cuando apenas contaba con 16 años.

La maestra de ceremonias del evento cultural fue la exdelegada estatal de Maryland, Ana Sol Gutiérrez. La parte musical estuvo a cargo del chileno Patricio Zamorano y del salvadoreño Erick Hernández.

Temporalmente, el libro, cuyas artes finales e impresión estuvo a cargo de Equipo Maíz, y tiene un costo de $20, se puede ordenar al 1-804-519-0943.

 

 

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