Foto cortesía
Por el Equipo GHRC*
Alice Zachman, quien dirigió la Comisión de Derechos Humanos de Guatemala en Estados Unidos (GHRC, por sus siglas en inglés) durante dos décadas, falleció este 9 de abril, a los 100 años y 11 días; ya que justo el 29 de marzo de este año estuvo celebrando su centenario.
“Cada uno de esos 36.539 días fue una bendición para esta tierra”, destacaron portavoces de esa organización con sede en Washington, D.C.
Alice nació en 1926 en St. Michael, Minnesota, una comunidad agrícola de habla alemana. Tras graduarse de la escuela secundaria, decidió unirse a las Hermanas Escolares de Notre Dame (SSND), una orden religiosa de monjas dedicadas a la enseñanza.
Durante muchos años impartió clases en primer grado y otros grados en St. Paul, Minnesota, y posteriormente fue directora de una escuela. Las SSND tenían una misión en Guatemala, y Alice fue a visitar a las hermanas allí.
En 1982, después de que Alice expresara su interés de ser misionera en Guatemala, los guatemaltecos que conoció en sus viajes le pidieron que se convirtiera en misionera a la inversa: ir a Washington D. C. y contarle a su gobierno y al pueblo estadounidense lo que estaba sucediendo en Guatemala.
Alice no hablaba español, no tenía dinero para fundar una organización y no conocía a nadie en Washington D.C. Pero comprendía la necesidad. El ejército guatemalteco estaba cometiendo masacres, arrasando cientos de aldeas en una campaña genocida de «tierra arrasada».
El gobierno estadounidense colaboraba estrechamente con el ejército guatemalteco para derrotar a una pequeña insurgencia, y la administración Reagan negaba los informes de masacres.

Alice solicitó una pequeña habitación en la Universidad Católica y fundó GHRC. Esa organización comenzó a liderar misiones de investigación, a difundir informes semanales sobre violaciones de derechos humanos, a organizar giras de conferencias para activistas guatemaltecos, a organizar eventos educativos y a brindar apoyo a los guatemaltecos que huían al exilio.
Alice luchó por la liberación de la Dra. Carmen Valenzuela, miembro actual de la junta directiva, quien fue secuestrada, retenida y torturada en Guatemala en 1990. Alice también trabajó por la liberación de la Hermana Dianna Ortiz, movilizando redes en todo el país para presionar por el fin de la detención secreta y la tortura de la joven monja estadounidense.
Alice siempre dijo la verdad al poder. Trabajaba de 8:00 a. m. a 6:00 p. m., tomaba un descanso para cenar y regresaba a la oficina para trabajar de 9:00 p. m. a medianoche. Este fue su horario laboral durante dos décadas. No recibía salario, sino que vivía con los 600 dólares mensuales que le enviaba su hermano.
Tras jubilarse en 2002, Alice siguió apoyando a GHRC, formando parte de su junta directiva y organizando manifestaciones contra la tortura, manifestaciones por la paz y demostraciones de aquello en lo que sobresalía: el amor.
Alice recibió casi dos docenas de premios a lo largo de su vida, entre ellos el Premio Eleanor Roosevelt, el Premio Louis B. Sohn y el Premio de la Alianza Nacional de Mujeres. «Merecía muchos, muchísimos premios más», aseguran los portavoces de la organización.
«Por mucho que Alice hubiera querido que se recordara y difundiera su amor y su sentido de la justicia por todas partes, también habría querido que se actuara en favor de los derechos humanos», remarcaron..
Alice expresó repetidamente su deseo de que, tras su fallecimiento, se hiciera una campaña de recaudación de fondos para GHRC, ya que era una parte muy importante de su vida. Si bien nos resulta incómodo pedirlo, estamos respetando los deseos de Alice.
Si desea hacer una donación a GHRC en su memoria, puede hacerlo. Para apoyo general, de modo que podamos destinar su donación donde más se necesite, o puede donar al Fondo Alice Zachmann para Defensores.
Con la financiación suficiente, esperamos ampliar el fondo para incluir apoyo para la reintegración de defensores de derechos humanos que regresan a Guatemala tras un período en el exilio, y para cubrir las necesidades de emergencia de los defensores que deben permanecer en el exilio.
«Gracias por acompañarnos a nosotros y al pueblo guatemalteco en este camino hacia la justicia y la paz».
*El equipo de Guatemala Human Rights Commission
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