Foto cortesía NBC4 News
«Lo intentamos todo, pero realmente no hay nada que se pueda hacer cuando la temperatura desciende tanto por debajo del punto de congelación».
La ola de frío que azotó la Costa Este esta semana devastó algunos viñedos y huertos locales.
En el viñedo Windridge, en Darnestown (Maryland), las uvas han muerto en la vid.
«Es catastrófico», afirmó su propietario, Robert Butz.

Los agricultores aseguran estar acostumbrados a que las temperaturas desciendan por debajo del punto de congelación en esta época del año; sin embargo, la ola de frío que se produjo entre la noche del lunes y la mañana del martes hizo que el termómetro cayera hasta situarse entre los 20 y 25 grados Fahrenheit (entre -6 y -3 °C), acabando con las uvas y los cultivos frutales, según reporte de NBC4 News.
«Estuvimos por debajo de los 30 grados durante más de cuatro horas», relató Butz. «Lo intentamos todo, pero realmente no hay nada que se pueda hacer cuando la temperatura desciende tanto por debajo del punto de congelación».
Ese «todo» abarcó desde la fumigación con una solución de potasio hasta el uso de calor para proteger las vides de las gélidas temperaturas. Utilizaron «dragones de escarcha» (calefactores portátiles) para insuflar aire caliente en el viñedo, así como un enorme ventilador para hacer circular el aire e impedir que la escarcha se posara sobre los cultivos; pero, esta semana, el frío se impuso.
Butz sigue evaluando los daños, pero teme que algunas variedades —como la chardonnay y la alvarinho— constituyan una pérdida total, lo cual afectará también a los vinos del próximo año.
«Para mí, esto es simplemente un recordatorio de que cultivar la tierra no es tarea fácil, y de que necesitamos el apoyo de nuestra comunidad y de nuestros clientes, ¿verdad?», reflexionó Butz. «Así es como funciona todo».
En el huerto Butler’s Orchard, situado en Germantown, el gerente de la explotación, Ben Butler, comentó que la helada también golpeó con dureza sus cultivos frutales. Si bien los arándanos y las fresas han sobrevivido en su mayor parte —justo a tiempo para el inicio de la temporada de recolección por cuenta propia—, las cerezas y las moras sufrieron daños severos, y en el caso de las manzanas se estima una pérdida de entre el 60 % y el 70 %.

«Vi algunas frutas muertas», señaló. «Ya sabe, tenían el tamaño de un pulgar, y nunca antes había visto que una fruta de ese tamaño se pusiera negra. Así que, en cierto modo, esto sirve para ilustrar lo intenso que fue el frío que padecimos». También tomaron medidas para proteger los cultivos. Pero, aun así, sucumbieron ante la Madre Naturaleza.
«Tuvimos seis o siete horas —creo— con temperaturas por debajo de los 32 grados aquí; y eso supone una enorme presión para los frutos pequeños y los brotes», comentó Butler.
A pesar de la devastación, las bodegas, los huertos y los mercados siguen abastecidos y abiertos al público. Los agricultores afirman que, ahora más que nunca, necesitan el apoyo de los clientes y de la comunidad.
Escrito por Darcy Spencer • Publicado el 24 de abril de 2026 • Actualizado hace 20 minutos.
Editado Por Ramón Jiménez
