Foto cortesía NBC Washington
Redacción ML Noticias
Tiago Sousa-Martins, quien recibií varios disparos por agentes de ICE en Glen Burnie, Maryland, se delcraó culpable de destrucción de propiedad gubernamental.
Un hombre que fue baleado por agentes del ICE en Maryland acepta un acuerdo con los fiscales y enfrenta la deportación.
El encuentro de Tiago Sousa-Martins con los agentes de inmigración comenzó el año pasado, cuando estos consultaron su matrícula en bases de datos y descubrieron que había permanecido en el país más tiempo del permitido por una visa de Portugal obtenida en 2008, cuando él era un niño.
Los registros judiciales indican que los agentes no estaban buscando a Sousa-Martins cuando se encontraban patrullando cerca de una tienda de mejoras para el hogar Lowe’s.
Según el relato de un agente del FBI, los oficiales afirmaron haber seguido al hombre de 30 años hasta un vecindario cercano, donde —aseguran— este se resistió al arresto; en el forcejeo, rompieron su parabrisas al intentar sacarlo de su furgoneta de trabajo.
Los oficiales declararon que Sousa-Martins intentó huir conduciendo, impactando contra los vehículos del ICE, momento en el que dispararon 13 veces, hiriéndolo en dos ocasiones: en la pierna y en la espalda.

El acuerdo de culpabilidad se produce apenas unas semanas después de que Sousa-Martins se declarara no culpable de los cargos federales menores de resistencia al arresto y destrucción de propiedad gubernamental. Sus defensores públicos federales, quienes lo representaron en la causa penal, no respondieron a la solicitud de comentarios de News4 sobre el cambio en su declaración.
La Oficina del Fiscal de los Estados Unidos para el Distrito de Maryland informó el lunes que el acusado se declaró culpable del cargo de destrucción de propiedad gubernamental, tras haber causado daños a dos vehículos oficiales. Fue sentenciado a cumplir el tiempo ya detenido, lo que sumó un total de 103 días. Asimismo, se le ordenó pagar 1.000 dólares en concepto de restitución.
Alice Barrett, quien representa a Sousa-Martins en su caso de inmigración, hizo hincapié en el uso de la fuerza por parte de los agentes.
«Este acuerdo de culpabilidad y la audiencia en la que fue sentenciado no alteran en absoluto el aspecto fundamental de su caso: que el uso de fuerza letal por parte del ICE en su contra fue excesivo y peligroso«.
— Alice Barrett, abogada directora de servicios legales de inmigración de la organización sin fines de lucro CASA.

Sousa-Martins permanece bajo custodia del ICE. Su abogada presentó una solicitud de suspensión de la orden de expulsión, pidiendo a un juez que le permita permanecer en los EE. UU. mientras avanza su caso de inmigración.
«Tenemos muchas esperanzas de que el tribunal haga lo correcto y le conceda una oportunidad justa para obtener un estatus legal y reunirse con su familia después de todo lo que ha tenido que soportar», dijo Barrett.
El Departamento de Seguridad Nacional presentó una orden de expulsión expedita contra Sousa-Martins tras su arresto en diciembre.
En un comunicado emitido el miércoles, un portavoz declaró que, bajo la administración Trump: «Si se infringe la ley, se enfrentarán las consecuencias».
«No podía respirar»: La familia de Sousa-Martins expresó su preocupación por su atención médica
El mes pasado, Barrett comentó al equipo de investigación I-Team de News4 que Sousa-Martins no había recibido las citas de seguimiento recomendadas con cirujanos de trauma y tuvo dificultades para obtener la medicación y la atención necesarias mientras permanecía tras las rejas: primero bajo custodia del ICE y, posteriormente, en detención federal previa al juicio.
«Lo dejaron durante días en un estado en el que no recibía la medicación adecuada ni los cambios de vendaje; ha sido necesaria una gran labor de defensa para lograr, simplemente, que llegara a un punto en el que le cambian los vendajes con regularidad», afirmó.
La pareja de Sousa-Martins —quien solicitó a News4 y Telemundo 44 que no revelaran su nombre— rompió a llorar al describir el impacto que el tiroteo ha tenido en su familia, especialmente en sus dos hijos pequeños, de 1 y 4 años de edad.

«Mi hijo mayor, hasta el día de hoy, no deja de preguntar: «¿Dónde está mi papá?»», relató el mes pasado en español, añadiendo que la familia les ha dicho a los niños que su padre se encuentra en un viaje prolongado.
Relató que no tuvo noticias de Sousa-Martins durante aproximadamente una semana después de que este recibiera el disparo durante su arresto y que, cuando finalmente logró comunicarse con él, se alarmó por la forma en que sonaba su voz.
«No podía respirar. La bala le provocó una lesión interna que le impide respirar con normalidad», dijo. En un comunicado, un portavoz del Departamento de Seguridad Nacional declaró: «Sousa-Martins tuvo acceso a atención médica según fue necesario durante todo su periodo de detención. Fue transferido al Servicio de Alguaciles de los EE. UU. (U.S. Marshals) con buena salud el 17 de enero».
En otro comunicado, un portavoz del Departamento de Seguridad Pública y Servicios Correccionales de Maryland —entidad que administra el Centro de Detención Chesapeake, donde Sousa-Martins estuvo recluido— señaló que no podían hacer comentarios sobre la atención médica específica de una persona privada de libertad; no obstante, afirmó que el departamento «mantiene un firme compromiso con la salud, la seguridad y el bienestar de cada individuo bajo nuestra custodia».
El comunicado añade que el proveedor de servicios médicos del centro «trabaja diligentemente para garantizar que las personas privadas de libertad reciban atención médica oportuna y —cuando resulte apropiado— el mismo tratamiento y apoyo que recibían antes de su encarcelamiento».
La pareja de Sousa-Martins expresó que mantiene la esperanza de que él recupere sus fuerzas y que, algún día, pueda regresar junto a su familia y sus hijos.
«Lo que más nos preocupa es que no reciba la atención adecuada y que sufra consecuencias permanentes», declaró a T44. «Él está muy asustado, pues siempre me dice que no puede cargar a sus hijos porque no tiene fuerzas».
Escrito por Katie Leslie, productora del equipo de investigación de News4; Rosbelis Quiñónez, reportera de Telemundo 44 y Jeff Piper, fotoperiodista de News4.
Editado por Ramón Jiménez
