Foto cortesía NBC Washington
Irán y Estados Unidos volvieron a estancarse este lunes en cuanto a la forma de poner fin a su conflicto, mientras su alto al fuego se tornaba cada vez más inestable; en los últimos días, ambas partes han intercambiado fuego, se han producido ataques contra buques y estados del Golfo, y han estallado combates entre Israel y el grupo militante libanés Hezbolá, reportó NBC4 News.
Esta volatilidad podría arrastrar nuevamente a Oriente Medio hacia una guerra abierta y prolongar la crisis energética mundial desencadenada por el conflicto, dado que se mantienen vigentes tanto el control férreo de Irán sobre el estrecho de Ormuz como el bloqueo estadounidense a los puertos iraníes. Se espera que el presidente Donald Trump aproveche un viaje que realizará esta semana a China para instar al presidente chino, Xi Jinping, a presionar a Irán para que haga concesiones y ponga fin al actual estado de incertidumbre. Pekín es el mayor comprador del petróleo crudo iraní —sometido a sanciones—, lo que le otorga una importante baza de negociación.
No obstante, alcanzar cualquier tipo de acuerdo probablemente seguirá siendo una tarea ardua. Irán insiste en que desea ver levantado el bloqueo estadounidense y eliminadas las sanciones antes de iniciar negociaciones sobre sus reservas de uranio altamente enriquecido. Estados Unidos —al igual que Israel— exige la retirada de dicho material, dado que podría utilizarse, llegado el caso, para fabricar una bomba si Irán decidiera hacerlo. Teherán insiste en que su programa tiene fines pacíficos, si bien ha enriquecido uranio por encima de los niveles necesarios para la generación de energía civil.
