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El interventor del Pentágono testificó el martes ante el Congreso de Estados Unidos que el costo de la guerra contra Irán asciende a alrededor de 29.000 millones de dólares, lo que supone un aumento de 4.000 millones de dólares con respecto a la cifra proporcionada hace dos semanas.
Durante la audiencia, el secretario de Defensa, Pete Hegseth, también se negó a decirles a los legisladores cuántos fondos de emergencia solicitará para cubrir el costo de la guerra, a pesar de las reiteradas preguntas que le hicieron al respecto tanto demócratas como republicanos.
Esto se produce un día después de que el presidente Trump calificara de “basura” la propuesta de alto el fuego más reciente de Irán. El Gobierno iraní exige reparaciones de guerra por parte de Estados Unidos, el reconocimiento de su soberanía sobre el estrecho de Ormuz y el levantamiento definitivo de las sanciones estadounidenses como condición para cualquier acuerdo de paz.
El presidente Trump aterrizó este miércoles en Pekín, donde se espera que hable sobre la guerra de Irán con su homólogo chino, Xi Jinping. El periódico The New York Times informa que las evaluaciones de inteligencia de Estados Unidos contradicen las declaraciones públicas que hizo el Gobierno de Trump sobre la destrucción de las capacidades militares de Irán.
Según se informa, Irán ha recuperado el acceso operativo a 30 de las 33 instalaciones de misiles situadas a los largo del estrecho de Ormuz, suficientes como para amenazar a los buques de guerra y petroleros estadounidenses. Asimismo, Irán ha recuperado el acceso a alrededor del 90% de sus instalaciones subterráneas de almacenamiento y lanzamiento de misiles.
Esto se produce en medio de informes de que los Emiratos Árabes Unidos y Arabia Saudí llevaron a cabo ataques encubiertos de represalia contra Irán en marzo. Desde que estalló la guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán, algunos países del golfo Pérsico han arrestado a decenas de ciudadanos musulmanes chiítas, a quienes califican de traidores leales a Irán, cuya población es mayoritariamente chiíta.
