Distopía Occidental  

Por El Lector americano (Burke, Mayo de 2026) 

En memoria de todos los muertos en Nueva York 2001, Vietnam, Afganistán, Europa del Este, Irán, Irak, Camboya y la Segunda Guerra que -creo- terminó en 1945. 

A todos sin distinción de nacionalidad o condición étnica, porque todos somos humanos. 

También en memoria de todos los muertos del mundo que fueron masacrados en zonas civiles: Sarajevo, París, Gaza, y la ciudad latinoamericana en épocas oscuras de las dictaduras “fascistas” en los años ‘70 y ‘80.

Recordar que pedir justicia en cada uno de los casos de abuso, es igual para todos, porque no hay ciudadanos de primera y de segunda. 

Leyes ejemplares en contra de la venganza en cualquiera de sus formas: la venganza fundamentalista árabe, fundamentalista israelí, fundamentalista cristiana, y las fundamentalistas del mundo Redneck. Donde la población civil no sea rehén de ningún ejército, nacional o extranjero.

Por eso te pido Hombre Occidental, cristiano que estás allí en el Primer Mundo (con Papa León XIV santificado y nacido en Chicago), que bendigas a los que aquí vivimos, porque así estaremos bendito en el nombre del bien y la civilización ChatGPT occidental.

Te damos gracias, Hombre Occidental, por hacernos entender que los fanáticos son siempre los otros, y que la razón es siempre nuestra.

Te doy gracias, Hombre Occidental por el Golfo Pérsico y sus derivados, porque esa es una guerra pre-clara en la que solo han muerto 26 soldados nuestros y 150 mil fanáticos por parte de ellos. Estos números dan cuenta de que Dios sabe de justas medidas, y deja claro que los países bloqueados con uranio empobrecido son siempre muy malos. 

Hombre Occidental, también te doy gracias por Palestina y, ya que estamos, también por Venezuela, por habernos librado del peronismo de Argentina, y del indigenismo de Evo Morales en Bolivia. 

También es bueno agradecerte nuestra historia reciente, Hombre Occidental, por los preclaros militares que nos enviaste al Sur para imponer cordura en una América Latina rebelde de democracia entre 1970 y 1980. Que fueron años notables de gobiernos populares anclados en la perfida idea de gobernar con democracia para todos. 

También debemos reconocer al Hombre Occidental, por los fallidos Tratados de Comercio Europa/Mercosur, que ahora están complicados por estar mal redactados con la vieja Europa, y ahora veremos si logramos un nuevo acuerdo titulado: Tratado Mercosur/Europeos de Jodidos Recíprocos.

Gracias, Hombre Occidental, por renegociar la deuda externa día tras día, desde el bien y, sobre todo, por respetar nuestras soberanías nacionales, y nuestras políticas internas, porque no podemos seguir confundir libertad con libertinaje. 

Gracias, Hombre Occidental, por Ecuador, Perú, la DEA, la OEA, el descontrol del narcotráfico, el lavado de dinero, y por no sentirse superiores a nosotros. Y que la denominación de origen: chicanos, cholos, morenos, salvadoreños, guatemaltecos, newyorican, espaldas mojadas, son una entelequia que la policía fronteriza odia usar en su jerga de comisaría. También queremos que sepas que queremos aprender de ti (Chile y Argentina) para echar a todos los “extraterrestres” con acento centroamericano, y que nos dejes  sentarnos en la parte más angular de la mesa de Acción de Gracias. 

Gracias, Hombre Occidental, por el apriete a los países del Caribe, Centroamérica, y  África central, especialmente a Darfur, y para recordar memoria (ayer no más), por Bosnia y Herzegovina, nunca comparable con Islandia o Groenlandia.

Gracias por el bien absoluto, por enseñarles a nuestros niños que la venganza es mejor que la justicia, y que los enemigos no son personas sino “entes” que viven en desiertos, campos de amapolas, y que no se pelea contra ellos sino que se les «da un soplamocos de hierro».

Gracias, Hombre Occidental, por aclararme tanto amor mal entendido. Gracias por dejarnos entregarte todo: el honor, el amor propio, las empresas públicas, la deuda interna ajustada desde Wall Street, por regular nuestra moneda nacional, por la educación pública, los buenos MacDonald, por la Lotería GreenCard, las películas de John Wayne y los indios pata/sucia y traicioneros, por la el tráfico de cocaína y armas que sostienen el mercado interno, por las fronteras con muros de hierro y sus funcionarios corruptos que se hacen cada día más ricos.

 Debo aclarar, Hombre Occidental, que gracias a ti, después de agosto de 2021, he aprendido a diferenciar que en Afganistán, entre culpables e inocentes, cuesta ponerse de acuerdo porque todos usan los mismos turbantes. Por eso es probable que todos sean un poco culpables. ¿Cuál es tu voluntad sobre esta nimiedad? 

Finalmente, solo una cosa me tiene medio inquieto… mi querido Hombre Occidental: ¿Cuál sería la ecuación correcta? ¿Tres mil por treinta mil? ¡Treinta mil por trescientos mil? ¿O trescientos mil por tres millones? ¿Cuántos muertos serían una venganza justa?

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