Antes de Ben Shelton estuvo Arthur Ashe, el primer hombre negro estadounidense en llegar a una final del Abierto de Estados Unidos

Ben Shelton y Arthur Ashe. Foto cortesía NBC Washington

Ashe, quien aprendió a jugar al tenis en pistas segregadas, ganó la primera edición del Abierto de Estados Unidos en 1968. Desde hace mucho tiempo se le considera un icono de los derechos civiles, un activista en la lucha contra el VIH/sida y un pionero.

El 13 de septiembre, la estrella estadounidense del tenis Ben Shelton se enfrentará al alemán Alexander Zverev por el codiciado título individual masculino del Abierto de Estados Unidos.

Pero incluso antes de que se corone a un nuevo campeón, Shelton ya ha hecho historia al convertirse en el primer hombre negro estadounidense en alcanzar una final del Abierto de Estados Unidos en más de medio siglo.

La euforia del triunfo. Foto: One Sports.

El primero fue el fallecido Arthur Ashe, una estrella del tenis y defensor de los derechos civiles que abrió camino; en 1968 se convirtió en el primer hombre negro en ganar un título de Grand Slam en individuales. Además, el estadio de Flushing Meadows, en Queens —donde hoy se disputa el torneo—, lleva su nombre.

Mientras Shelton lucha por el trofeo, muchos recuerdan las contribuciones de Ashe a este deporte y más allá de él.

«El verdadero heroísmo es notablemente sobrio, carente de dramatismo», dijo una vez Ashe. «No es el deseo de superar a los demás a cualquier precio, sino el deseo de servir a los demás a cualquier precio».

Shelton ganó el partido de semifinales el 11 de septiembre contra Frances Tiafoe —también jugador negro estadounidense— con un marcador de 4-6, 6-3, 6-3, 7-5. Si Shelton gana el domingo, podría convertirse también en el primer estadounidense en ganar un torneo de Grand Slam masculino desde Andy Roddick en 2003.

Sin embargo, décadas antes de que Shelton —hoy de 23 años— siquiera empuñara una raqueta, Arthur Ashe ya brillaba en la pista. Ashe, fallecido en 1993 a los 49 años, acumuló una larga lista de victorias y reconocimientos, entre ellos la final del Abierto de Australia en 1970 y el campeonato de Wimbledon en 1975.

Su legado como el único hombre negro que ha ganado el título individual del Abierto de Estados Unidos perdura hasta hoy. Ashe, nacido en 1943, creció en Richmond, Virginia, donde aprendió a jugar al tenis en pistas segregadas cerca de su casa. Ashe, cuya madre falleció poco antes de que él cumpliera siete años, conoció a Ronald Charity en 1950. Ese momento cambió el rumbo de su vida.

Charity, estudiante a tiempo parcial en la Universidad Virginia Union e instructor de tenis, era considerado en aquel entonces uno de los mejores tenistas negros del país. Invitó a Ashe a jugar con él y terminó entrenando al joven durante tres años, según la Asociación de Tenis de Richmond (RTA). A través de Charity, Ashe conocería más tarde a Walter Johnson, quien sería su entrenador durante toda su carrera.

«Mi padre lo acogió bajo su tutela y le enseñó todo lo que pudo», declaró a la RTA Khris Charity, hijo de Ronald Charity.

El talento de Ashe era innegable y, tras mudarse a San Luis —donde por fin pudo competir en torneos más integrados—, su estrella comenzó a brillar. Sus habilidades le valieron una beca completa para la Universidad de California, Los Ángeles (UCLA). Fue durante sus años universitarios cuando fue seleccionado para el equipo nacional de Estados Unidos en la Copa Davis —un torneo internacional de tenis—, convirtiéndose en el primer jugador negro en lograrlo. Más adelante, en 1980, llegaría a ser el capitán del equipo.

El momento más emblemático de Ashe llegó en 1968, cuando venció al neerlandés Tom Okker en cinco sets para ganar el Abierto de Estados Unidos. Por aquel entonces, Ashe servía como subteniente en el ejército al tiempo que lograba mantenerse activo en el deporte. Dado que Ashe era tenista aficionado, no pudo cobrar el premio de 14.000 dólares; fue Okker quien se llevó el dinero a casa.

Shelton (der.) estrecha saluda al tenista español Carlos Alcaraz. Foto: Telemundo.

Ashe hizo su última aparición en el Abierto de Estados Unidos en 1972, perdiendo ante el rumano Ilie Năstase en cinco sets.

La lucha por los derechos civiles se convirtió en un aspecto central de la vida de Ashe, especialmente después de que en 1969 se le denegara el visado para viajar a Sudáfrica debido al régimen del *apartheid* vigente en el país. Ashe se opuso abiertamente a dicha política y siguió solicitando visados, aunque se los denegaron en múltiples ocasiones.

Utilizó esta cuestión para lograr que se vetara al país de la Copa Davis en 1970 debido a su política discriminatoria. No fue hasta 1972 cuando Ashe pudo entrar en el país. Una vez allí, observó una segregación inquietantemente similar a la del entorno en el que había crecido, tal como relató en sus memorias de 1993, *Days of Grace*.

«Miré el *apartheid* directamente a la cara; vi los espantosos letreros de «SOLO PARA BLANCOS» y «SOLO PARA NO BLANCOS», así como las instalaciones separadas y drásticamente desiguales, muy parecidas a las de mi infancia en Virginia», escribió en sus memorias. «Vi el gesto de superioridad en los rostros de muchos blancos, y la expresión de servilismo, fatalismo, cinismo y desesperación en los rostros de muchos negros».

Ashe continuó su labor de defensa en diversos ámbitos, denunciando las injusticias raciales y socioeconómicas. Cofundó varias organizaciones, entre ellas la National Junior Tennis League, Artists and Athletes Against Apartheid y la Association of Tennis Professionals (ATP).

Tampoco temía desafiar el *statu quo*. En 1985 fue detenido durante una manifestación contra el *apartheid* frente a la embajada de Sudáfrica en Washington D. C., y nuevamente en 1992 por protestar frente a la Casa Blanca contra el trato que recibían los refugiados haitianos.

Se convirtió en un defensor de una mayor investigación y educación sobre el VIH y el SIDA tras contraer el VIH a través de una transfusión de sangre contaminada durante una cirugía de bypass coronario en 1983. Aunque mantuvo la noticia en privado durante años, habló abiertamente de su enfermedad en 1992 durante una emotiva conferencia de prensa, acompañado por su esposa, Jeanne Moutoussamy-Ashe.

«La desesperación es un estado mental al que me niego a rendirme», escribió Ashe en sus memorias.

Tras su diagnóstico, fundó dos organizaciones más: la Arthur Ashe Foundation for the Defeat of AIDS (Fundación Arthur Ashe para Derrotar el SIDA) y el Arthur Ashe Institute for Urban Health (Instituto Arthur Ashe para la Salud Urbana).

Alexander Zverev es el rival de Shelton este 13 de septiembre. Foto ESPN/FB

Ashe falleció en 1993 a causa de una neumonía relacionada con el SIDA. A su funeral asistieron miles de personas, desde el entonces alcalde de Nueva York, David Dinkins, hasta el icono de los derechos civiles Jesse Jackson.

«Aportó un nivel de conciencia al deporte, ya fuera hablando sobre Sudáfrica, las minorías de los barrios urbanos o las políticas excluyentes en cualquier lugar. La influencia de Arthur en el tenis no se desvaneció tras dejar el deporte», declaró la extenista Pam Shriver, miembro del Salón de la Fama del Tenis, al *New York Times* en un artículo necrológico sobre Ashe.

Andrew Young, líder de los derechos civiles y exembajador de EE. UU. ante la ONU —quien era amigo de Ashe—, habló sobre el legado del jugador durante el elogio fúnebre en su ceremonia conmemorativa.

«Asumió la carga de la raza y la llevó como un manto de dignidad», dijo Young.

Esta historia apareció originalmente en TODAY.com. Más de TODAY:

• ¿Qué ganan los campeones del Abierto de Estados Unidos?

• ¿Es el tenis el deporte más saludable del mundo? Médicos opinan sobre el eslogan del Abierto de EE. UU.

• Ben Shelton vence a Frances Tiafoe y llega a la final del Abierto de EE. UU. contra Alexander Zverev

Escrito por Kimmy Yam | TODAY • Publicado y actualizado el 12 de septiembre de 2026.

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