Foto cortesía NBC Washington
Washington D. C. busca automatizar por completo su Línea Roja de metro, mientras que Los Ángeles planea una nueva línea automatizada que atravesará las montañas de Santa Mónica.
Aunque los vehículos automatizados —como los «robotaxis»— son cada vez más comunes en Estados Unidos, casi todos los sistemas de transporte público siguen requiriendo un conductor u operador a bordo. Dos grandes ciudades pretenden cambiar esta situación.
Las autoridades de Washington D. C. han impulsado recientemente un plan que permitiría que los sistemas informáticos controlen totalmente una de sus líneas de metro; por su parte, Los Ángeles planea construir una nueva línea completamente automatizada. Honolulu ya cuenta con una.
Los proyectos de Washington y Los Ángeles —cuya implementación llevaría años y que aún enfrentan obstáculos financieros y técnicos— surgen en medio de un intenso debate sobre los riesgos para la seguridad y los beneficios de los trenes automatizados, así como sobre si la considerable inversión inicial se justifica mediante el ahorro a largo plazo en costos laborales.
Quienes apoyan esta iniciativa consideran que llega con mucho retraso, señalando que las ciudades estadounidenses están muy por detrás de otros lugares del mundo donde ya operan metros, trenes o autobuses sin conductor. Entre ellos se incluyen varias ciudades de Europa y Asia, además de importantes redes de transporte en Canadá, Australia, Sudamérica y Oriente Medio.
«Debería ser mucho más complejo automatizar un vehículo que circula por carretera —enfrentándose a todo tipo de obstáculos— que un sistema sobre raíles fijos», afirma Baruch Feigenbaum, director sénior de política de transporte en la Reason Foundation, un centro de estudios libertario que ha abogado por la automatización del transporte público. «No sé cómo decirlo con delicadeza, pero, básicamente, el sector del transporte público es un lugar donde la innovación va a morir».

La automatización a gran escala del transporte público ha avanzado con lentitud en Estados Unidos.
Solo en los últimos años, los vehículos que circulan por carretera —desarrollados por empresas como Waymo, Tesla y Zoox— han tomado la delantera en automatización en EE. UU., superando a los sistemas de transporte sobre raíles. De hecho, aunque el sistema de metro de Washington D. C. siempre ha contado con operadores, sus trenes ya incorporaban algunas funciones automatizadas cuando se inauguró hace 50 años. Tras un accidente mortal ocurrido en 2009, estos sistemas fueron desactivados, para luego ser restablecidos en los últimos dos años.
Actualmente, las autoridades de la capital del país han retomado sus esfuerzos por implementar la automatización en la Línea Roja del Metro. Por otro lado, en Los Ángeles se está llevando a cabo una evaluación ambiental para una vía automatizada, parte de una nueva línea subterránea de su sistema ferroviario pesado, la cual atravesaría el terreno accidentado de las montañas de Santa Mónica.
Honolulu ya cuenta con una línea elevada sin conductor, el sistema de transporte automatizado más extenso de Estados Unidos. Una vez completado, abarcará 19 millas (aprox. 30,5 km), superando a los trenes elevados sin conductor que Detroit y Miami inauguraron como proyectos piloto en la década de 1980, al monorraíl que conecta hoteles en el Strip de Las Vegas y a otros sistemas de menor escala que transportan pasajeros entre las terminales de los aeropuertos.
Un monorraíl automatizado que operaba en Memphis, Tennessee, cerró hace años. Asimismo, el Jacksonville Skyway —un sistema sin conductor— suspenderá sus operaciones de forma indefinida próximamente debido a recortes presupuestarios, a pesar de que los planes iniciales contemplaban un sistema automatizado de mayor envergadura.
Un accidente frena los esfuerzos de automatización
Tras la colisión de trenes ocurrida en 2009 cerca de la estación Fort Totten, en la Línea Roja de Washington D. C. —incidente que dejó nueve fallecidos y numerosos heridos—, la Junta Nacional de Seguridad en el Transporte (NTSB, por sus siglas en inglés) determinó que la causa fue un problema de mantenimiento en el sistema de señalización automatizado encargado de mantener la separación entre los trenes.
Randy Clarke, director ejecutivo de la Autoridad de Tránsito del Área Metropolitana de Washington (WMATA), señaló en una entrevista con The Associated Press que el problema registrado en Fort Totten no guardaba relación con el sistema —similar a un control de crucero— que fue restablecido en la Línea Roja en 2024 y en el resto de las líneas del Metro el año anterior. No obstante, reconoció que, durante muchos años, aquel accidente «paralizó» los planes del Metro para avanzar en la automatización.
«Fue un fallo grave, no cabe duda. Actualmente no realizamos nada parecido», afirmó Clarke, quien describió el sistema actual como «altamente regulado, minuciosamente documentado y muy eficiente». Es posible que, para el año 2033, los trenes operen sin personal humano en la cabina, conforme a un plan de casi 1000 millones de dólares —aprobado en abril por la Junta Directiva de Metro— destinado a modernizar la Línea Roja (Red Line) con medidas de seguridad, tales como barreras de protección que impiden a los pasajeros acceder a las vías.
Clarke señaló que, aunque no se requiera personal para operar físicamente los trenes, sí será necesario contar con trabajadores para el mantenimiento de las vías y la atención de emergencias.
Los sindicatos se han mostrado críticos ante la automatización. John Samuelsen, exempleado del sistema de metro de Nueva York y actual presidente internacional del Sindicato de Trabajadores del Transporte (Transport Workers Union), afirmó que los sindicatos han logrado frenar iniciativas de automatización tanto en Nueva York como en otros lugares, calificándolas como «una catástrofe a punto de ocurrir».
«Los pasajeros se verían obligados a gestionar su propia evacuación, lo cual resulta desastroso en un sistema que funciona con un tercer riel electrificado», advirtió Samuelsen.
Honolulu presume de un historial impecable con su sistema automatizado Skyline
Para aliviar los graves atascos que sufren los usuarios a diario, Honolulu inauguró hace tres años su sistema de metro ligero automatizado, Skyline, y lo amplió el año pasado.
Vance Tsuda, director del proyecto, señaló que no se ha producido ni un solo accidente ni se ha registrado ninguna lesión relacionada con la automatización. Según Tsuda, incluso los sistemas híbridos son menos seguros que uno totalmente automatizado, ya que existe una mayor probabilidad de que un ser humano pase por alto algún detalle —como una puerta abierta— y autorice prematuramente la salida de un tren.
«Si hay una persona tomando esa decisión, existe la posibilidad de que tome una decisión equivocada», afirmó Tsuda.
Sin embargo, David King, profesor asociado de planificación urbana en la Universidad Estatal de Arizona y experto en transporte automatizado, advierte que, para mantener la confianza del público, el índice de éxito debe ser perfecto. Por eso, accidentes como el de Fort Totten —y otros relacionados con la automatización— han supuesto un gran retroceso para esta tecnología, explica.
«En el sector privado toleramos cierto margen de error que, en cambio, no aceptamos cuando se trata del sector público», comenta King, poniendo como ejemplo los cohetes que han estallado durante las pruebas de SpaceX, la empresa de Elon Musk; un historial que, de ocurrir en el sector público, habría dejado a la NASA sin presupuesto.

Los Ángeles pone en marcha planes de seguridad para un metro que atravesará las montañas
Quizás el proyecto de automatización del transporte más ambicioso que se está desarrollando en Estados Unidos sea la línea de metro que las autoridades de Los Ángeles han propuesto construir bajo las montañas de Santa Mónica. Esta zona es uno de los puntos más conflictivos en cuanto a tráfico de todo el país, ya que las montañas separan el bullicioso centro de empleo de Westside del valle de San Fernando.
Ya existe una línea de metro que atraviesa esta misma cadena montañosa cerca de Hollywood, pero en ella los trenes cuentan con un conductor a bordo. La nueva propuesta, que actualmente se encuentra en fase de evaluación ambiental, contempla el uso de trenes más cortos y con una mayor frecuencia de paso, explica Cecily Way, responsable de planificación del «Proyecto Sepulveda» para LA Metro.
Al igual que el proyecto de Washington, la nueva línea de Los Ángeles incluirá puertas en los andenes para proteger a los pasajeros de la llegada de los trenes. Feigenbaum, de la Reason Foundation, señaló que la automatización de una línea de transporte importante —como las que existen en Los Ángeles o Washington— podría abrir las puertas para que otras ciudades sigan el ejemplo.
«Envía la señal de que esto es tecnológicamente viable y que es algo a lo que, tal vez, otros sistemas también querrán aspirar», afirmó.
Escrito por Jeff McMurray | The Associated Press • Publicado y actualizado hace 3 horas.
