¡Aburrido y malo!

Foto cortesía.

Por Williams Castillo

WASHINGTON DC. -DC United y Nashville SC jugaron uno de los peores partidos de la jornada 12º. Empataron en todo: fútbol (1 a 1), patadas, juego brusco, tarjetas amarillas. Esto ya no es un encuentro con dos equipos que aspiran a más. Otra vez el juvenil Theodore Ku-Dipietro salvó de la derrota al cuadro capitalino.

Es la frase que cae redonda para definir a un partido fue una mínima diferencia para ambos, jugado sin contundencia en la posición del balón 53-47, solidez 440-396 y potencia ofensiva 80.9-79.

DC United y Nashville SC compartieron el perfil bajo y la ineficiencia de un fútbol amarrado, tedioso, conservador, destructor y hasta malero.

Jugaron sin alma, sin vigor, sin fiereza. Jugaron sin la honra que deben mostrar aquéllos que viven y vibran cada segundo de su vida con la gloria de ser un protagonista. Se pensaba que DC United, por estar en su estadio, muy junto al hincha capitalino, donde el calor y el cariño de su gente no les separaba más que el aire del ambiente sería otro.

Uno suele decir que en los encuentros no valen los planteamientos y la pizarra pero que mostró el técnico capitalino Wayne Rooney en la intimidad del camerino, en realidad no lo sabemos porque no predominan otros valores como: la garra, el temple, el coraje, la valentía, la viveza, el orgullo, la picardía…

¿Vimos eso? No. ¿Y entonces qué partido espectamos? Uno más del montón, uno de aquéllos que van con dos equipos con poca ambición de triunfo.

Y así nunca podremos salir vibrando del estadio y hablando lo bien del fútbol que vimos. Y cuando la verdad es que estamos todavía en un desesperante letargo después de la derrota sufrida el martes pasado ante el New York Red Bull por la US Open Cup.

Aquí viene entonces la definición y la conclusión: Se jugó un partido de mala calidad, trabado, con demasiadas imprecisiones y muchos golpes bajos 16-18.

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Las amonestaciones del zaguero Donovan Pines a los 47’ y Derrick Williams a los 85’ por DC United por juego brusco, mientras que la visita no se quedaba atrás Alex Muyl a los 45’ y Hany Mukhtar a los 54’ por Nashville SC, y los dos retrasos por infracciones reflejan que la atención estuvo en el lado vedado y no en los goles, como debería ser en la concepción usual de un encuentro.

DC United no puede jugar de esa manera y más aún cuando de por medio está llegar a los playoffs lugar no alcanzado la pasada temporada, ya que el título de la conferencia es más efímero que real.

Desorden total. Y lo peor de todo, sin cobertura, sin visión para recuperar el balón. Adelante tres atacantes Chris Durkin, Taxiarchis Fountas y Lewis O’brien distantes, esperando un pase largo porque de la zona media nunca tuvieron el apoyo esperado.

La media no tuvo la contundencia de partidos anteriores esta vez poblado por cuatro hombres Ruan, Mateusz Klich, Russell Canouse y Gaoussou Samake no pudieron sincronizar jugadas de riesgo y menos achicar el espacio de la visita que desde atrás pugnaban por armar sus líneas.

Derrick Williams se dedicó a chocar con Victor Palsson y a molestarse cuando ponía la pierna, lo que no le permitió resaltar su despliegue físico.

Pines corrió como siempre y marcó como siempre, pero se quedó con las ganas de armonizar el juego durante la primera parte.

Wayne intentó algunos cambios de hombres para dar a su equipo mayor orden, claridad y fuerza.

Ingresó el delantero Erick Hurtado por Fountas, pero nada cambió. Todo siguió igual.

Pero en el complemento a los 73 minutos la visita decreto el 1 a 0 por intermedio de Alex Muyl. Se encontró en una jugada cara a cara con Tyler Miller, pero éste le ganó en el achique y el balón se perdió al fondo de las redes enmudeciendo a los 19,215 fanáticos que poblaron el Audi Field de la ciudad capital.

El mejor trabajo de Nashville FC estuvo sustentado en el aporte colectivo de su zona defensiva, armado con cuatro hombres en línea (Daniel Lovitz, Maher, Lucas MacNaughton y Shaq Moore) y secundado por el apoyo de Muyl, Dax McCarty y Anibal Godoy.

Jacob Shaffelburg le dio el fútbol esperado en la salida de la visita e impuso su calidad en la contención. Siempre atento a los rebotes, al pase bien servido y presto para cubrir las espaldas a Hany Mukhtar y Teal Bunbury.

El problema capitalino se focalizó de su zona media para adelante, donde el fútbol se ausentó por la dejadez de Canaouse cambiado por Kristian Fletcher, el escaso despliegue de Durkin cambiado por Ku-Dipietro (héroe del partido) y la pesadez de un Fountas quien fue cambiado por Hurtado.

Klich resultó al final el jugador que aportó mayor peligro en el arco de Joe Willis por su fuerza, agilidad y ese don que le dio el destino: olfato de gol.

En sus pies estuvo la elaboración de la jugada del empate. Minuto 81 gana un bote y obliga un lucimiento al golero visitante. Minuto 83 habilita un pase en cortada para el recién ingresado Fletcher este habilita al juvenil Ku-Dipietro, quien queda de cara con el meta Willis, le gana en la salida para fulminar con un remate rasante de derecha para el 1 a 1 final.

El juvenil Ku-Dipietro eligió tiempos y espacios, asimiló la desventaja desde que ingreso y la supo aprovechar, empató por maduración y pareció a punto de quedarse con todo, y lo pagó como suele hacerlo desde hace meses, le dio a su equipo lo que los grandes a hacen: evitar la derrota en casa…

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