La Unión Estadounidense por las Libertades Civiles advierte que la propagación del coronavirus en las cárceles podría sumar 100,000 muertes al número de muertes en EE.UU.
El número registrado de víctimas fatales por la pandemia del coronavirus asciende a más de 184.000, y Estados Unidos continúa encabezando la cifra de casos confirmados y de decesos a nivel mundial.
Según investigadores de la Universidad Johns Hopkins, 46.785 residentes de Estados Unidos han muerto tras contraer COVID-19; más de 10.000 de las muertes han ocurrido en hogares para personas de edad avanzada y otros centros de cuidados de larga duración.
En Nueva York, donde el número de muertos por COVID-19 ha superado los 15.000, seis reclusos han fallecido en cárceles estatales, cuatro de ellos en la tristemente célebre prisión Sing Sing, situada al norte de la ciudad de Nueva York.
En la ciudad de Chicago, seis reclusos y un guardia penitenciario murieron de COVID-19 en la cárcel del condado de Cook, donde cientos de personas están enfermas.
En el estado de Ohio, un juez federal ordenó la liberación o transferencia de cientos de prisioneros ancianos o vulnerables recluidos en la prisión de Elkton, donde seis personas murieron tras contraer COVID-19.
Esto se produce al tiempo que la Unión Estadounidense por las Libertades Civiles advierte que los modelos de proyección estadounidenses para la propagación del coronavirus pueden estar subestimando el número de muertes futuras por una diferencia de casi 100.000, a menos que los condados tomen medidas inmediatas para reducir las poblaciones carcelarias.
Asimismo, la organización señala que esas cifras ni siquiera toman en cuenta las prisiones estatales y federales y los centros de detención de inmigrantes. La Unión Estadounidense por las Libertades Civiles advierte: “Inequívocamente, mantener personas fuera de la cárcel salva vidas, tanto dentro de la cárcel como en la comunidad circundante. Hay vidas en juego. El momento de actuar es ahora”.
Científico del Gobierno afirma que sufrió represalias por oponerse a tratamiento no comprobado de coronavirus promovido por Trump

Un destacado científico del Departamento de Salud y Bienestar Social de Estados Unidos afirma que fue despedido de su trabajo tras oponerse a la promoción hecha por el presidente estadounidense, Donald Trump, de un tratamiento de coronavirus no sometido a pruebas médicas.
El doctor Rick Bright dirigió la Autoridad de Investigación y Desarrollo Avanzado Biomédico hasta que fue removido abruptamente del cargo esta semana y reasignado a los Institutos Nacionales de Salud. En una incisiva declaración publicada el miércoles, el doctor Bright escribió: “Específicamente, y en contra de directivas equivocadas, limité el amplio uso de cloroquina e hidroxicloroquina, promovidas por el Gobierno como una panacea, algo que claramente carece de mérito científico.
Si bien estoy preparado para analizar todas las opciones y pensar de manera nueva o diferente en cuanto a tratamientos efectivos, opuse una acertada resistencia a los intentos de proporcionar bajo demanda al público estadounidense un medicamento no aprobado”. Bright ha contratado abogados de la firma Katz, Marshall & Banks, que representa a ex empleados informantes.
Agregó en su declaración: “Solicitaré que el inspector general del Departamento de Salud y Bienestar Social investigue la manera en que este Gobierno ha politizado la labor de la Autoridad de Investigación y Desarrollo Avanzado Biomédico y me ha presionado a mí y a otros rigurosos científicos con el objetivo de financiar compañías con conexiones políticas e iniciativas que carecen de mérito científico”.
Médicos reportan coagulación sanguínea potencialmente mortal en pacientes con COVID-19

En Nueva York, médicos reportan que un gran número de pacientes hospitalizados por COVID-19 están desarrollando altos niveles de coágulos sanguíneos potencialmente mortales. Estas son las palabras expresadas por el doctor Jay Mocco, vicepresidente del Sistema de salud Monte Sinaí.
El doctor Jay Mocco afirmó: “Comenzamos a notar, a medida que la curva y el punto máximo de contagios comenzaron a aumentar seriamente en la ciudad de Nueva York, que en toda la ciudad de Nueva York estábamos observando una gran cantidad de apoplejías, y que estas eran extremadamente preocupantes y estaban bloqueando grandes vasos en dirección al cerebro. Y al tratar a estos pacientes, notamos que parecían ser lo que llamamos ‘procoagulantes’, es decir, forman muchos coágulos”.
Algunos médicos han comenzado a tratar a pacientes con altas dosis de un medicamento anticoagulante incluso antes de que presenten trastornos de coagulación.
Gobierno de Trump recurrió a excriador de perros para liderar equipo de trabajo cuando se detectaron los primeros coronavirus en EE.UU.

La agencia de noticias Reuters informa que el secretario de Salud y Bienestar Social de Estados Unidos, Alex Azar, recurrió a Brian Harrison, un criador de perros de larga data que posee mínima experiencia en salud pública, para encabezar el equipo de trabajo de coronavirus del país, justo cuando se detectó el primer caso de COVID-19 en territorio estadounidense, a finales de enero.
Antes de unirse al Departamento de Salud y Bienestar Social en 2018, Harrison dirigió una compañía llamada Dallas Labradoodles.
