Foto cortesía NBC Washington
John Lock nació con el corazón en el lado opuesto del pecho. Nunca fue un problema hasta que desarrolló fibrilación auricular, una afección cardíaca común que puso en riesgo su vida y representó un gran desafío para los médicos.
Fue entonces cuando un cirujano de Washington D. C. intervino para hacerse cargo del caso.
Durante la mayor parte de su vida, tener el corazón en el lado opuesto no le afectó. No presentó síntomas ni limitaciones. Incluso compitió en triatlones.
