Por Isaac Cohen*
El acuerdo alcanzado la semana pasada entre Arabia Saudita, Estados Unidos y Rusia, para recortar la producción en casi 10 millones de barriles por día (bpd), generó gran expectativa de que lograría estabilizar los precios del petróleo. El lunes pasado, el mercado denegó esa expectativa cuando el precio de los futuros del crudo en Estados Unidos cayó en territorio negativo, por primera vez en la historia. En respuesta a la abundante oferta y al colapso de la demanda causado por la pandemia, los futuros en mayo del West Texas Intermediate, el precio de referencia estadounidense, el lunes pasado cayeron $55.90, equivalente a un desliz de 306 por ciento, terminando la jornada en terreno negativo a -$37.63 por barril. Este es el asombroso impacto del colapso de la demanda causado por el cierre de la actividad económica global, requerido para frenar la propagación del coronavirus. En tiempos normales, 60 por ciento de la demanda global de 100 millones de bpd es para el transporte, pero pocas personas están manejando y menos aviones están volando, lo cual ha causado la caída de la demanda total de combustible a entre 65 y 70 millones de bpd.
En vano, algunos observadores han buscado precedentes comparables de un derrumbe precipitado de la demanda y de los precios del crudo. Por ejemplo, la última gran caída de los precios ocurrió en cuatro años, entre 1979 y 1983. Esta vez, el desplome ha sucedido en apenas cuatro semanas y la capacidad de almacenamiento está cerca de agotarse. Por ejemplo, Arabia Saudita ha alquilado 24 buques supertanqueros en Singapur, para almacenar una porción del exceso de producción generado después de que no logró ponerse de acuerdo con Rusia sobre recortar la producción.
*Analista y consultor internacional, ex-Director de la Oficina de la CEPAL en Washington. Comentarista de economía y finanzas de CNN en Español TV y radio, TELEMUNDO, UNIVISION y otros medios.
