Por Guillermo Henao
Catapulta nuclear sepulta
tus proyectos
en el sepulcro público.
Es una antigua muerte a diario rediviva,
circanual-ultradiana.
Asumió la suma de las cosas para dividirlas
multiplicadasentreotros.
Retuvo el frágil cordel de la re-partición.
Atrévete, atrévete siempre. Así hollarás hoyas,
escollos, ríos, saltos.
Ya es la hora
de imponer pena de muerte a los secretos, incluso
a los de estado y de guerra. Triunfaremos de todos modos,
aun sobre estos, si nos esforzamos más allá de nosotros.
Para empezar
es preciso haber empezado antes.
Saca todo de ti, dalo todo, nada ocultes: todo lo oculto puede ser sabido.
Y desoye las consejas de desaliento.
No hay des-tino, y los hechos des-atinan la empresa.
La ciencia, cons-ciente,
organiza lo desconocido, gana palma a palmo a las sombras.
¡Anímate!
Sólo falta
un trayectico
infinito.
Guillermo Henao escribe desde Medellín, Colombia.
Fuente: ARGENPRESS CULTURAL)
