Foto cortesía NBC Washington
El abogado de Cilia Flores afirmó en el escrito judicial que ella «merece la oportunidad de esperar su juicio bajo arresto domiciliario» para recuperarse de un cateterismo cardíaco recomendado, procedimiento que podría derivar en intervenciones cardíacas más invasivas.
Cilia Flores, esposa del expresidente venezolano Nicolás Maduro, solicitó a última hora del miércoles a un juez federal su excarcelación a la espera del juicio, alegando una afección cardíaca «grave».
En el documento presentado, el abogado de Flores, Mark Donnelly, señaló que ella «merece la oportunidad de esperar su juicio bajo arresto domiciliario» para recuperarse de un cateterismo cardíaco recomendado, el cual podría dar lugar a procedimientos cardíacos más invasivos.
«Antes de la invasión militar de Estados Unidos a Venezuela, la señora Flores de Maduro gozaba de buena salud física y no tomaba medicación de forma continuada, salvo una inyección mensual para ayudar a controlar su prolapso de la válvula mitral», declaró Donnelly.
Actualmente, a Flores se le han recetado múltiples medicamentos, incluido uno para casos de posible infarto, mientras sigue lidiando con las recomendaciones médicas de someterse a pruebas y a una intervención quirúrgica, añadió.
Donnelly indicó que Flores no ha recibido su inyección mensual para el prolapso de la válvula mitral desde que fue encarcelada.
Flores, de 69 años, y Maduro, de 63, permanecen recluidos en una cárcel de Brooklyn desde que las fuerzas estadounidenses capturaron a la pareja en su domicilio de Caracas durante una incursión nocturna y los trasladaron a Nueva York para enfrentar cargos penales en enero.

La pareja fue acusada a nivel federal de conspiración para importar cocaína, así como de posesión de ametralladoras y artefactos destructivos. Maduro también enfrenta cargos por conspiración para cometer narcoterrorismo.
En el escrito de acusación, los fiscales de Manhattan alegaron que Maduro y sus cómplices se han «asociado durante décadas con algunos de los narcotraficantes y narcoterroristas más violentos y prolíficos del mundo, y se han valido de funcionarios corruptos de toda la región para distribuir toneladas de cocaína en Estados Unidos».
Maduro y Flores se han declarado inocentes de todos los cargos y está previsto que el juicio comience en junio. Ambos podrían enfrentar penas de cadena perpetua si un jurado los declara culpables.
La semana pasada, solicitaron a un juez federal que desestimara la acusación por narcotráfico, argumentando que gozan de inmunidad procesal por su condición de líder y primera dama de un país extranjero. Si Flores fuera puesta en libertad antes del juicio, su abogado recomendó que se le impusiera arresto domiciliario con monitoreo de ubicación por GPS, vigilancia armada las 24 horas, la entrega de todos sus documentos de viaje y la supervisión de un custodio externo aprobado por los servicios previos al juicio y el tribunal.
Donnelly señaló que el gobierno de Trump está al tanto de la solicitud de su cliente, pero se opone a su liberación.
«A pesar de los esfuerzos continuos del personal del MDC, un centro de detención carece de las condiciones necesarias para tal recuperación. Es razonable su reticencia a someterse a estudios cardíacos y a una cirugía si luego debe regresar a las condiciones que han contribuido al deterioro de su salud», afirmó.
Flores ha perdido más de 25 libras (unos 11 kg) y dos muelas, y duerme no más de tres o cuatro horas al día, según Donnelly.
El 29 de julio, Flores sufrió «un episodio significativo de 30 minutos de intensa presión en el pecho, acompañado de una sensación de falta de aire», y «padece mareos, vahídos y dificultad para respirar persistentes», según indicaba el documento judicial.
El equipo legal de Flores, tras consultar con expertos médicos externos, cree que ella pudo haber sufrido un ataque cardíaco leve durante el episodio de julio. Sin embargo, dado que en ese momento no se realizaron análisis de laboratorio ni se documentaron en su historial médico, el alcance de su afección sigue sin estar claro, explicó Donnelly.
Un portavoz de la Fiscalía del Distrito Sur de Nueva York declinó hacer comentarios.
Escrito por Chloe Atkins
