Madre de Arizona cuyo hijo fue hallado con vida en la morgue de un hospital relata lo sucedido: «Es un sentimiento inexplicable»

Foto cortesía NBC Washington

Alexus Fiordilino contó que creyó que su hijo de 18 meses, Vincent, aún respiraba cuando le dio un último abrazo, pero el médico de urgencias insistió en que ya había fallecido.

La madre de un niño pequeño, hallado con vida en la morgue de un hospital de Arizona en febrero —más de cinco horas después de que fuera declarado muerto—, declaró el miércoles que creyó haberlo escuchado respirar cuando lo abrazó para despedirse.

Sin embargo, en lugar de hacer caso a su instinto, Alexus Fiordilino explicó que confió en el médico, quien le aseguró que lo que ella percibía eran los últimos suspiros de Vincent, de 18 meses, y que cualquier intento adicional por salvarlo solo prolongaría su agonía.

«Como madre, no quieres oír algo así», comentó Fiordilino, de 30 años, en una entrevista. «No quería que sufriera. Parecía que habían hecho todo lo que estaba en sus manos. Y entonces, él confirmó el fallecimiento».

Fiordilino se refería al Dr. Aryan Toosi, quien declaró muerto a Vincent a las 6:20 p. m. del domingo del Super Bowl, en el Mercy Gilbert Medical Center, en Gilbert, Arizona.

Poco más de cinco horas después, según relató Fiordilino, mientras ella y su esposo, Angelo, eran interrogados por la policía, un detective irrumpió en la habitación para informarles que un empleado de la oficina del forense —encargado de recoger el cuerpo de Vincent— había descubierto que el niño aún estaba vivo.

«Mi esposo y yo gritamos de alivio», dijo. «Dábamos gracias al Señor. Estábamos llorando. Pasar de la noticia de que había fallecido a descubrir que no es así… es un sentimiento inexplicable». Fiordilino hizo declaraciones más de ocho meses después de que la extraordinaria historia de supervivencia de su hijo —quien estuvo a punto de ahogarse en la piscina familiar— acaparara los titulares a nivel nacional y diera lugar a varias investigaciones sobre lo ocurrido el 8 de febrero.

El Departamento de Policía de Gilbert había recomendado presentar cargos por abuso infantil contra ambos padres, al haber perdido de vista a Vincent mientras se celebraba una fiesta por el Super Bowl en su domicilio.

«Ambos admitieron haber consumido marihuana la mañana en que ocurrió el ahogamiento», señala el informe policial.

Sin embargo, la fiscal del condado de Maricopa, Rachel Mitchell, anunció en julio que los Fiordilino no serían imputados.

El abogado de Fiordilino, John Brewer, indicó que planea presentar una denuncia formal esta semana contra Toosi y el hospital. Según explicó, la revisión de los expedientes médicos de Vincent revela que los resultados de pruebas cruciales —que Toosi utilizó para justificar la interrupción de las maniobras de reanimación— no estuvieron disponibles hasta después de que el pequeño fuera declarado fallecido.

«Los padres se vieron en la tesitura de decidir si debían seguir intentando reanimar a su hijo, y el médico les proporcionó información falsa», afirmó Brewer. «Eso va más allá de un desprecio consciente por la vida humana».

Vincent y su madre Alexus. Foto Google/FB.

El despacho de Brewer entregó la documentación al Departamento de Policía de Gilbert, que a su vez remitió el caso a la oficina del fiscal general del estado para su evaluación. La oficina del fiscal general informó el miércoles que aún no ha tomado la decisión de revisar este asunto.

El abogado de Toosi, Scott Holden, emitió un comunicado al respecto.

«El Dr. Toosi tiene presentes al pequeño paciente y a su familia, y desea que el niño siga mejorando y recuperándose», señala el texto. «Su compromiso con la prestación de una atención de alta calidad siempre ha estado motivado por el deseo de brindar salud, seguridad y bienestar a su comunidad».

Por su parte, el hospital calificó la situación de «desgarradora» en un comunicado.

«Por respeto a la privacidad del paciente, no podemos divulgar información alguna ni hacer comentarios sobre el personal que participó en su atención», declaró el centro. «La seguridad del paciente y una atención excepcional son nuestras máximas prioridades».

Al preguntársele por el estado actual de Vincent, Fiordilino respondió: «Está mejorando». Brewer señaló que, aunque el niño se encuentra en casa con su familia, enfrenta importantes problemas de salud.

«Vincent tiene una lesión cerebral grave», afirmó. «No puede tragar. Sufre convulsiones. No puede sentarse por sí solo ni gatear».

La trágica secuencia de acontecimientos comenzó alrededor de las 17:38 horas del 8 de febrero, cuando se realizó una llamada al 911 tras encontrar a Vincent flotando boca abajo en la piscina familiar. Un familiar intentó reanimarlo mediante maniobras de RCP, según un informe policial obtenido por KPNX, filial de NBC en Phoenix.

Vincent fue trasladado de urgencia al servicio de emergencias del Mercy Gilbert Medical Center, donde un equipo médico —del que formaba parte Toosi— asumió las labores para intentar salvarle la vida.

A las 18:13 horas, según el informe, Toosi salió para comunicar la mala noticia a los padres del niño.

«Si no hay objeciones, procederé a declarar la hora del fallecimiento», dijo Toosi, según consta en el documento.

Posteriormente, «aproximadamente a las 18:20 horas, el Dr. Toosi declaró la hora del fallecimiento y pidió un momento de silencio».

Tal como Fiordilino relató a NBC News, los agentes de policía presentes en la sala de urgencias indicaron en el informe que, incluso después de haber sido declarado muerto, el niño parecía seguir intentando tomar aire.

Un detective informó haber escuchado «otro jadeo audible» alrededor de las 19:18 horas, mientras el personal sanitario se preparaba para trasladar a Vincent desde la sala de traumatología a la «cámara fría» —que funciona como morgue del hospital y se mantiene a una temperatura de entre 36 y 39 grados Fahrenheit (aprox. 2 a 4 grados Celsius)—.

El mismo detective señaló que, al regresar una hora después para fotografiar el cuerpo, “observó de nuevo lo que parecía ser una bocanada de aire o una exhalación”.

“La enfermera reiteró que se trataba de respiración agónica y explicó que el fenómeno se debía a las compresiones, al suministro de oxígeno y a la posible presión ejercida por los familiares mientras se despedían”, indica el informe.

Asimismo, a las 19:23 horas, “se cerró la puerta de la cámara frigorífica”, señala el documento.

Más de cuatro horas más tarde, cuando el equipo del médico forense llegó a las 23:52 horas para recoger al menor, “se descubrió que estaba respirando”, añade el informe.

“Se notificó de inmediato a la familia” y el niño fue trasladado por vía aérea al Phoenix Children’s Hospital.

Fiordilino relató que, al volver a ver a su hijo en la unidad de cuidados intensivos pediátricos, “estaba conectado a todo tipo de monitores y aparatos”.

“Parecía otro bebé”, comentó. “Es algo que espero que ningún otro padre tenga que vivir”.

Escrito por Corky Siemaszko.

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