Fotos: Luis Peralta
“Nunca es demasiado pronto ni demasiado tarde para empezar y probar cosas nuevas”.
Washington, D.C. — A sus 18 años, Kyara Aldana-Traverso, actual Miss Perú DMV 2026, busca que su reinado sea mucho más que una corona. Su propósito es convertirse en un ejemplo para otros jóvenes peruanos y latinos del área metropolitana de Washington, promoviendo el orgullo por sus raíces, el liderazgo y el servicio a la comunidad.
A través de la Comunidad Peruana del DMV, Kyara asumió con entusiasmo el título que le permite representar a la comunidad peruana de la región.
“Me siento inmensamente honrada y entusiasmada de representar con orgullo mi cultura”, afirma.
Nacida en Maryland el 24 de abril de 2008, Kyara es hija de Rossana Traverso y Raynier Aldana, ambos profesionales de la odontología en Perú y propietarios de una clínica dental. Sus padres decidieron emigrar a Estados Unidos dejando atrás su profesión y su negocio, con la esperanza de brindar a sus hijos mayores oportunidades para el futuro.
Kyara creció en un hogar de primera generación, rodeada del idioma y las tradiciones hispanas. Al mismo tiempo, su educación en un programa de inmersión en mandarín, desde kindergarten hasta el octavo grado, le permitió desenvolverse en un ambiente multicultural y enfrentar desde muy temprano el desafío de adaptarse a diferentes culturas.
Con esfuerzo y perseverancia, logró dominar el inglés desde el tercer grado.
Entre el karate, la danza y el servicio
Extrovertida y amante de la interacción con personas de diferentes orígenes, Kyara encontró desde niña en el karate una disciplina que contribuyó a fortalecer su confianza, independencia y capacidad de esfuerzo.
Comenzó a practicarlo a los siete años y ha participado en decenas de torneos, experiencia que también le permitió viajar y conocer distintas partes de Estados Unidos.
Pero el deporte no es su única pasión. También disfruta de la salsa, participa en actividades de baile y estudia danzas peruanas en Gold Elite Dance Studio, en Montgomery Village, Maryland.
Su interés por otras culturas la llevó además a formar parte del Board de International Student Alliance y a desempeñarse como capitana del equipo de baile latino de su escuela.
Estas experiencias, asegura, le han permitido desarrollar liderazgo, empatía y una mayor valoración tanto de otras culturas como de la suya.
Precisamente, durante su adolescencia sintió que necesitaba acercarse más a sus raíces peruanas.
“Al no estar rodeada de personas con antecedentes similares, surgió en mí un fuerte deseo de aprender más sobre mi herencia peruana y abrazar mi identidad para compartirla con mi comunidad”, explica.
El voluntariado, una forma de servir
Entre sus actividades favoritas ocupa un lugar especial el voluntariado.
Este año ha tenido la oportunidad de colaborar en un centro que brinda apoyo y recursos a mujeres embarazadas y madres con hijos que atraviesan dificultades.
“Lo que más me gusta de hacer voluntariado allí es que todo el equipo es increíblemente amable y está siempre dispuesto a ayudar a todos los que entran al centro”, señala.
Para Kyara, esta experiencia tiene además un componente espiritual.
“Es un centro católico, por lo que me aporta mucha paz trabajar junto a personas que comparten mis valores”, comenta.
Su compromiso con el servicio refleja una de las enseñanzas que, según afirma, recibió desde pequeña de sus padres: esforzarse al máximo, ser agradecida y ayudar a quienes lo necesitan.
Una futura odontóloga
En septiembre, Kyara comenzará sus estudios universitarios en ciencias biológicas, con la intención de continuar posteriormente con estudios de posgrado y convertirse en odontóloga.
Su elección profesional no es casual. Sus padres son dentistas y ella tuvo la oportunidad de conocer de cerca esa profesión durante dos veranos de internado en una clínica dental.
Durante el primero trabajó como recepcionista, experiencia que le permitió mejorar su comunicación profesional y desarrollar paciencia y empatía con los pacientes y con quienes trabajan en el área de la salud.
El año siguiente se desempeñó como asistente dental.
“Me encantó esta experiencia porque me aseguró que sí es algo que quiero como carrera”, cuenta.
Desde niña ha expresado su deseo de convertirse en odontóloga, pero no solamente por seguir los pasos de sus padres.
“Me gusta ayudar a las personas. Me encanta reírme y sonreír, y quiero ayudar a personas a tener confianza en mostrar sus dientes y sonreír”, explica.
“Mi comida favorita es el arroz chaufa”
Como buena peruana, Kyara tiene dificultades para escoger un solo plato favorito.
“Cualquier plato peruano es de mis favoritos, pero el que más me gusta es el arroz chaufa”, responde entre risas.
Su relación con la gastronomía peruana comenzó en casa. Recuerda que el desayuno, el almuerzo y la cena eran preparados por su madre o su abuela.
“Es muy difícil elegir un solo plato favorito, porque todo lo que cocina mi abuela queda tan delicioso que prefiero comer su comida antes que ir al restaurante”, afirma.
Sus padres, sus grandes maestros
Aunque asegura que durante su infancia no tuvo un modelo a seguir específico, Kyara reconoce que sus padres han sido fundamentales en su formación.
“Pienso que mis padres son muy trabajadores e inteligentes. Estoy muy agradecida de tener padres que han sido exitosos y puedo seguir sus pasos”, dice.
Destaca especialmente el sacrificio que hicieron al emigrar del Perú para buscar mejores oportunidades para sus hijos.
“Siempre me han enseñado sobre la fe y gracias a ellos puedo tener una relación con Dios y ser humilde. Siempre me han enseñado a dar mis mejores esfuerzos en cualquier cosa que hago, a ser agradecida por todo lo que tengo y a ayudar a los que pueda”, agrega.
Mujer, familia y carrera
Consultada sobre el debate acerca de si las mujeres deben dedicarse al hogar o desarrollar una carrera profesional, Kyara considera que no debería existir la necesidad de escoger exclusivamente entre ambas opciones.
“Creo que hoy en día hay mucha controversia sobre el valor de la mujer, si debemos estar en casa o tener carreras, pero no debemos limitarnos a solo una u otra cosa”, sostiene.
En su opinión, una mujer puede desarrollar una carrera profesional y, al mismo tiempo, formar una familia.
“No creo que las mujeres tengan que quedarse en casa. Somos capaces de ser madres y, además, tener carreras y pasatiempos exitosos”, afirma.
Al mismo tiempo, considera que la maternidad y la construcción de un hogar tienen un valor propio y destaca que los hombres también deben asumir plenamente su papel como padres.
Entre la marinera y el festejo
Su acercamiento a la cultura peruana también se expresa a través de la danza.
Entre el festejo y la marinera, Kyara asegura que no puede escoger: “Para mí, el festejo y la marinera están empatados”.
Lleva dos años aprendiendo marinera y asegura que cada presentación representa una conexión especial con sus raíces.
“Siento una conexión con mis raíces al ponerme la falda y ejecutar los pasos”, explica.
También siente fascinación por el festejo, aunque reconoce que todavía tiene mucho por aprender.
“Siempre me ha fascinado ver a la gente bailarlo, ya que sus ritmos son muy alegres. Disfruto el sonido del cajón y ver la fluidez de los que lo bailan”, comenta.
Un mensaje para los jóvenes
Para Kyara, su generación no debería tener miedo de comenzar algo nuevo.
“Nunca es demasiado pronto ni demasiado tarde para empezar y probar cosas nuevas”, afirma.
Su consejo es dejar de lado la vergüenza y atreverse a explorar aquello que realmente despierta interés.
“¿Por qué tener vergüenza al iniciar algo que te interesa? Todos estamos viviendo por primera vez”, señala.
Antes de angustiarse por una situación, Kyara dice que suele hacerse una pregunta: “¿Me afectará esto dentro de 20 años?”
La respuesta, muchas veces, le permite poner los problemas en perspectiva.
“Es mejor empezar de cero, sin saber nada, que arrepentirse más tarde de no haber vivido el momento”, concluye.
Con una corona que representa a la comunidad peruana del DMV, una futura carrera en odontología, el compromiso con el voluntariado y una creciente conexión con sus raíces, Kyara Aldana-Traverso inicia así una etapa en la que espera que su título de Miss Perú DMV 2026 sea también una plataforma para servir, inspirar y acercar a los jóvenes a su cultura.

Entre el karate, la danza y el servicio
Mujer, familia y carrera