Su muerte sucedió días antes de que se revisara su reclamo de que era inocente y había sido encarcelado por error.
En el estado de Pensilvania, el recluso Rudolph Sutton, de 67 años, murió el sábado tras haber contraído COVID-19, solo tres días antes de que los fiscales de Filadelfia revisaran reclamo de que fue encarcelado erróneamente por un asesinato perpetrado en 1988.
El caso de Sutton estaba avalado por la organización Innocence Project, que concluyó, tras una investigación de cinco años, que Sutton era probablemente inocente. Sutton había estado cumpliendo cadena perpetua en la prisión estatal de Phoenix.
El preso político Mumia Abu-Jamal informa que no tiene síntomas del virus

Circularon rumores en Internet de que el preso político conocido internacionalmente Mumia Abu-Jamal, detenido en la Correccional Estatal de Mahanoy, en Pensilvania, fue hospitalizado con dolor de cabeza y dificultad para respirar. Pero los partidarios de la campaña llamada “Traigamos a Mumia a Casa” lo contactaron el miércoles y él dijo que los rumores no eran ciertos.
Mumia Abu-Jamal dijo: “Escuchaste que me hospitalizaron, pero no es cierto. De hecho, no he tenido problemas médicos durante aproximadamente un mes. Generalmente salgo al patio tres veces a la semana. Como dije en un comentario reciente, todos estamos confinados. Y tienes que estar 23 horas al día en la celda, y luego, a la hora 24, te dejan salir 45 minutos fuera de la celda. Puedes tomar una ducha».
«Puedes conseguir un balde y lavar los pisos y trapear tu celda. O puedes hacer llamadas por teléfono, o puedes conectar tu tableta en el quiosco. Pero no puedes salir del bloque. Y comenzaron a dejar salir al patio hace aproximadamente una semana, y esos son los únicos 45 minutos que tenemos para salir cada tres días. Así que todos en el estado están confinados, al igual que todos en Estados Unidos están confinados”, apuntó.
Eso fue lo que dijo el recluso Mumia Abu-Jamal, conocido periodista, que habló con la profesora Johanna Fernández y negó las afirmaciones de que estaba en el hospital con COVID-19.
Reclusos de cárcel en Chicago alertan sobre un deterioro severo en condiciones de detención

Los casos de COVID-19 continúan multiplicándose en la Cárcel del Condado de Cook, en la ciudad de Chicago, donde los individuos recluidos en la unidad médica de la cárcel son especialmente vulnerables al contagio.
En entrevistas telefónicas recientemente grabadas y publicadas por el periódico South Side Weekly, seis reclusos manifestaron que habían empeorado las condiciones sanitarias y de salud y habían perdido acceso a los chequeos médicos de rutina.
“Mike” sostuvo: “Es difícil mantener la distancia entre nosotros, porque estamos en un dormitorio y somos 39 personas. Y hay muchos reclusos que tosen y tienen fiebre. Y prácticamente hay que estar a punto de morir para que te brinden atención médica”.
Solicitantes de asilo protestan en las cárceles para inmigrantes de EE.UU.
En Estados Unidos, el centro de detención privado Otay Mesa, cerca de la ciudad de San Diego, se ha convertido en la cárcel para inmigrantes de EE. UU. con el mayor brote de coronavirus, ya que al menos 17 reclusos inmigrantes dieron positivo por COVID-19 hasta el martes, según documentos obtenidos por el periódico The San Diego Union-Tribune.
En la ciudad de Tacoma, en el estado de Washington, los inmigrantes recluidos en el Centro de Detención del Noroeste han iniciado otra huelga de hambre, la tercera en solo tres semanas. Los reclusos realizaron una protesta el miércoles en el patio del centro, formando las letras “SOS” con sus cuerpos mientras continúan exigiendo su liberación.
Mientras tanto, un juez federal de Miami ha ordenado al Servicio de Inmigración y Control de Aduanas que revele cuántos de sus trabajadores tercerizados han dado positivo por COVID-19. Según los informes, el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas ocultó esta información, ya que la agencia afirmó que los trabajadores tercerizados no se consideraban personal de la agencia.

