Rutilio Grande: Un sacerdote que hizo honor a su nombre en defensa de los pobres

El reverendo Edgar Palacios, invitado especial. Vista parcial del público asistente. Foto: Ramón Jiménez/ML Noticias

Por Ramón Jiménez/ML Noticias

La diáspora salvadoreña y amigos de otras nacionalidades residentes en la región metropolitana de Washington todavía recuerdan la labor pastoral del sacerdote jesuita Rutilio Grande, a casi 50 años de su martirio.

“Su mismo nombre lo dice, fue “grande” por todo lo que hizo por la justicia social como un fiel seguidor de la opción preferencial por los pobres que impulsó el Papa Juan XXIII”, destacó el reverendo Edgar Palacios, de la Iglesia Bautista Calvary de DC. “Lástima que con la muerte de Juan XXIII todo se vino abajo”.

Así se expresó Palacios al participar como invitado a una reflexión, durante el transcurso de un homenaje comunitario con ocasión de recordar el 49 aniversario del martirio del sacerdote católico jesuita, que tuvo lugar este domingo 15 de marzo en un centro que lleva su nombre en en sector de Adelphi, Hyattsville, Maryland.

El sacerdote y mártir Rutilio Grande, quien era párroco de la población de Aguilares, fue asesinado por la extinta Guardia Nacional de El Salvador el 12 de marzo de 1977, a sus 49 años, mientras se conducía a oficiar una misa junto al menor Nelson Rutilio Lemus, de 16 años, y a Manuel Solórzano, de 70 años.

El hecho sangriento hizo que el arzobispo de San Salvador, Oscar Romero lograra una transformación radical, o como dijo años después el Papa Francisco “hizo el milagro” de que Romero cambiara su ideología conservadora y se convirtiera en “la voz de los sin voz”.

Sofía y su hija Juliana pusieron la nota musical con cantos alusivos. Foto: Ramón Jiménez.

“Cuando yo miré a Rutilio muerto, pensé: si lo mataron por hacer lo que hacía, me toca a mí andar por su mismo camino. Cambié, sí, pero también es que volví de regreso”, reflexionó en esa época Romero (que tres años más tarde también fue asesinado de un tiro al corazón mientras oficiaba misa), pero que ahora es un Santo de la Iglesia Católica.

Tanto Grande como Romero fueron asesinados por su compromiso con las mayorías desposeídas, por su opción preferencial por los pobres que los impulsó a pensar y a diseñar una economía donde las personas, y sobre todo los más pobres, estén en el centro.

Los dos mártires estaban conscientes de que la opción preferencial reconoce que la pobreza no es solo una falta de recursos materiales, sino también una falta de acceso a la educación, la atención médica y otras necesidades humanas esenciales.

Reconoció, el reverendo Palacios que uno de los periodos más decisivos en el siglo XX comenzó con la figura de Juan XXIII, el Papa que convocó el Concilio Vaticano II (1962-1965), seguidas de grandes conferencias en Medellín, Colombia (1968) y Puebla, México (1979).

Este gran acontecimiento histórico impulsó una reforma interna y externa que buscaba la adaptación de la Iglesia a los nuevos signos de los tiempos, estableciendo un diálogo con el mundo moderno y promoviendo un mayor acercamiento a las realidades concretas de la humanidad.

Rutilio Grande fue beatificado por el Papa Francisco el 22 de enero de 2022 junto a los laicos Nelson Rutilio Lemus y Manuel Solórzano, que murieron junto al sacerdote ese mismo día (12 de marzo de 1977).

Aunque para millones de católicos de todo el mundo ya era conocido como San Romero de América, el arzobispo Oscar Arnulfo Romero fue elevado a los altares el 14 de octubre de 2018 y ahora es San Oscar Romero.

Mientras tanto, en la Casa Rutilio Grande de Adelphi, Maryland este mártir se sigue recordando con gran devoción y a la espera de celebrar al próximo año el 50 aniversario de su martirio.

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