
Por Roland E. Roebuck*
El reciente encuentro entre México y Panamá me dio asco. El chantanjeado árbitro parece que el Chapo le hizo una visita clandestina y lo amenazó. El árbrito distorsionó todo el juego con sus injustas decisiones, las cuales no tenían ningún sentido. La temprana expulsión de uno de los jugadores de Panamá no fue correcta, el penal tampoco fue una decisión basada en hechos contundentes. El árbitro sintió en carne viva la furia de los jugadores panameños, los cuales no podían contener su decepción hacia él y sus injustas decisiones.
La fanaticada mexicana se portó como bestias, tirando todo el tiempo objetos hacia los jugadores de Panamá. Me parece que esta manada disfrazada de seres humanos, todavía no han podido llegar a un nivel de comportamiento civil, el cual dicta que ese tipo de acción no es aceptable en ningún tipo de deporte. Ha circulado un video en Facebook en que detalla una pelea entre un panameño y muchos mexicanos atacándolo sin cesar, en parte por su color. Si Trump, hubiera visto ese comportamiento durante el juego, usaría ese escenario para avanzar su vil campaña en contra de los mexicanos, ya que los hubiera identificado como bestias salvajes.
Ahora le toca a Jamaica derrotar a estos ladrones mexicanos y colocar la Copa de Oro en una localidad, donde pueda ser apreciada y respetada: Jamaica. Sé que a los mexicanos una derrota por parte de jugadores afros les va a rajar el vientre. El racismo de esa Nación no permite ese tipo de victoria. Sé que muchos van a sufrir con el resultado del juego final y yo estaré gozando de lo lindo. Yo espero con todas mis ansias que México sea humillado y derrotado durante el próximo encuentro con Jamaica. Sé que mi gente africana de Jamaica hará todo lo humanamente posible de vengar los abusos sufridos por sus hermanos de Panamá.
Así que a la fanáticos de México, incluyendo al presidente de esa vergonzosa Nación, espero que sean derrotados, ya que con sus trampas le han quitado bastantes quilates a la Copa de Oro, la cual ahora se puede describir como la Copa de Cobre.
*Roland Roebuck reside en la región metropolitana de Washingon.

