Un ícono de la música salvadoreña parte al más allá

El Buki Salvadoreño (Marcos Montiel) y el ex guitarrista de Hielo Ardiente, Pablo Chávez le rindieron homenaje a su gran amigo. Foto: Ramón Jiménez.

Por Ramón Jiménez

SAN MIGUEL, El Salvador.- Julio Paiz, un fiel representante de la época de oro de la música salvadoreña a través de los grupos Hielo Ardiente y San Miguel y por muchos años como solista, fue sepultado este miércoles 4 de octubre en la ciudad de San Miguel, donde había llegado de visita desde Gaithersburg, Maryland, para hacer algunos arreglos de sus presentaciones en las fiestas patronales de su ciudad en el mes de noviembre.

Fue precisamente en la colonia El Molino, donde Paiz se encontraba hospedado que el domingo 1 de octubre fue afectado por un paro cardiaco que terminó con su vida musical, que lo mantuvo activo hasta sus últimos días, ya que a pesar de sus 75 años Paiz nunca dejó de hacer lo que más le gustaba, y todavía conservaba su voz como en sus mejores épocas.

Durante una de sus presentaciones en Maryland. Foto: Ramón Jiménez.

“Es una gran pérdida no solamente para los migueleños sino para todos los salvadoreños y admiradores de otros países que disfrutaron de sus éxitos”, señaló Marcos Montiel (el Buki Salvadoreño), quien llegó desde Los Ángeles, California para rendirle homenaje a su gran amigo y colega, con el que algunas veces compartían escenario, y a quien despidió cantando su música durante el sepelio de este miércoles en el Cementerio General de San Miguel, en el oriente salvadoreño.

Fue a finales de la década de los años sesenta hasta los ochenta —cuando Hielo Ardiente se desintegró durante un viaje a Estados Unidos—,  que sus éxitos como “El Bardo”, “Señora”, “La Boa”, “Julia”, «Cuando Apenas era Jovencito», “Escríbeme una Carta”, “Un Gato en la Oscuridad”, entre muchos más, sonaban en todas la radios del país y amenizaban muchas graduaciones de los diferentes colegios y fiestas por todo el territorio salvadoreño.

Las canciones de Hielo Ardiente y San Miguel con Julio Paiz como vocalista, todavía son escuchadas por la diáspora salvadoreña diseminada en diferentes países del mundo, particularmente en Estados Unidos, donde viven más de 2 millones de salvadoreños, quienes añoran la música de antaño.

Foto: Ramón Jiménez.

Tanto en el entierro como en la velación en la Funeraria Guatemala, además de su esposa Tita y su hija Julissa y otros familiares cercanos, asistieron algunos de sus viejos amigos como el ex jugador de C.D. Águila Mario “Macora” Castillo; el ex guitarrista de Hielo Ardiente y Grupo San Miguel, Pablo Chávez y muchas personas más que conocían y apreciaban su trayectoria musical de muchas décadas.

“Con Julio compartimos las mejores épocas de la música salvadoreña tanto en Hielo Ardiente como en el Grupo San Miguel”, destacó el ex guitarrista Pablo Chávez, quien recuerda además que compartieron muchas vivencias infantiles y juveniles, porque ambos residían en el Barrio San Felipe, a poca distancia el uno del otro.

En los años 90 y 2000 Paiz fue vocalista de los grupos Fiebre Amarilla y Salsa Clave pero también participó en muchas otras actividades relacionadas con su profesión.

Ahora solo queda seguir escuchando la música de Julio Paiz, para que su recuerdo perdure entre sus admiradores.

 

 

 

 

 

 

 

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