El Machu Picchu, supuestamente no es tan antiguo como se cree. Foto: History Facts
Enclavada en lo alto de los Andes, Machu Picchu se percibe como una reliquia de un pasado remoto: una ciudad perdida, engullida por las nubes y el tiempo. Sin embargo, a pesar de su aura ancestral, es en realidad más joven que uno de los monumentos medievales más célebres de Europa: la Catedral de Notre-Dame. La construcción de Notre-Dame comenzó en 1163, y a lo largo de los dos siglos siguientes la catedral se erigió como un ejemplo emblemático de la arquitectura gótica.
Para cuando se completó, alrededor de 1345, ya se había convertido en un pilar central de la vida religiosa y cívica de París. Machu Picchu, por el contrario, data del apogeo del Imperio incaico en el siglo XV; es probable que fuera construida como una residencia real para el emperador Pachacútec. Durante décadas, los historiadores situaron su construcción en torno al año 1450; no obstante, investigaciones más recientes —basadas en la datación por radiocarbono— sugieren que el sitio podría haber estado ocupado ya en la década de 1420 (y, posiblemente, incluso un poco antes, a medida que los científicos continúan afinando la cronología). Aun así, Notre-Dame ya llevaba siglos en pie para entonces.
Esta comparación pone de relieve dos trayectorias históricas muy distintas. Mientras los constructores europeos perfeccionaban la edificación de catedrales durante la Baja Edad Media, los incas desarrollaban en los Andes sus propias y sofisticadas tradiciones arquitectónicas, tallando la piedra con tal precisión que sus estructuras lograban mantenerse en pie sin necesidad de argamasa. Sin embargo, con el tiempo, Machu Picchu fue abandonada, coincidiendo aproximadamente con la época de la conquista española en el siglo XVI.

Las crónicas españolas no mencionan a Machu Picchu
Cuando los conquistadores españoles irrumpieron en el Imperio incaico en la década de 1530, dejaron tras de sí detallados relatos escritos de los lugares que hallaron; sin embargo, en esos registros no aparece mención alguna de Machu Picchu. Este silencio ha desconcertado a los historiadores durante mucho tiempo. Una de las principales teorías sostiene que este remoto emplazamiento en la cima de una montaña —oculto en lo profundo de los Andes, por encima del río Urubamba— simplemente pasó desapercibido para los españoles.
Otra posibilidad resulta aún más intrigante: que Machu Picchu haya servido como una suerte de refugio durante los primeros años de la conquista española, un lugar al que algunos incas pudieron retirarse para quedar fuera del alcance de las fuerzas coloniales. No existe prueba definitiva que respalde esta hipótesis; de hecho, muchos estudiosos consideran más probable que el sitio fuera abandonado en torno a la llegada de los españoles, a medida que se desmoronaban los sistemas políticos y económicos que lo sustentaban. Aún así, la ausencia de cualquier mención en las crónicas coloniales resulta sorprendente, especialmente para un sitio de tal escala y sofisticación.
El original fue publicado en inglés por History Facts y traducido por Ramón Jiménez con la ayuda de Google Translate.
