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En Venezuela, el número oficial de muertes por los dos devastadores terremotos ocurridos en junio ha superado las 3.800 y se espera que esa cifra siga aumentando considerablemente, ya que decenas de miles de personas continúan desaparecidas. Las autoridades sanitarias advierten que los sobrevivientes se enfrentan ahora a brotes de enfermedades, así como a dificultades para acceder a agua potable, servicios de saneamiento y atención médica.
Unas 16.000 personas se quedaron sin techo después de que los terremotos arrasaran sus hogares y desde entonces se han visto obligadas a vivir en campamentos abarrotados. Estas fueron las palabras expresadas por el director de la Organización Panamericana de la Salud, Jarbas Barbosa.
Doctor Jarbas Barbosa da Silva Jr.: “En las próximas semanas, los mayores riesgos para la salud pueden derivarse no solo de las lesiones ocasionadas por los terremotos, sino también de interrupciones en los servicios de salud, condiciones de hacinamiento, deficiencias en agua y saneamiento, y una disminución del acceso a la vacunación y a la atención de rutina”.
