Nuestro sistema de seguridad alimentaria es una torre Jenga

Los jugadores de Jenga se turnan para quitar un bloque a la vez de una torre construida con 54 bloques. Foto Google/FB

Por Meg Bohne*

Miles de personas en Estados Unidos se han enfermado a causa del mayor brote registrado de ciclosporiasis, una enfermedad gastrointestinal causada por un parásito microscópico que puede contaminar los alimentos. Hasta el momento, el principal responsable parece ser la lechuga iceberg de Taylor Farms, un importante proveedor cuya lechuga, procedente de su planta en el centro de México, fue identificada por las autoridades federales como una posible fuente de al menos algunos de los casos.

Sin embargo, el seguimiento del brote ha sido lento y la información, confusa. Los expertos en seguridad alimentaria señalan que los recientes recortes presupuestarios y despidos de personal están mermando la capacidad de las agencias estatales y federales para detectar y responder a este tipo de brotes.

Cuando la seguridad de nuestros alimentos está en juego, necesitamos respuestas más claras y rápidas, y para ello se requieren agencias de salud pública con la financiación y las herramientas necesarias para actuar con celeridad. Ramón, envía tu mensaje al Congreso: Restablece la financiación para los CDC, la FDA y otros programas esenciales de seguridad alimentaria , e implementa un sistema integral de trazabilidad de alimentos.

Envía tu mensaje

Foto: FDA/FB.

Este brote no es una señal de alerta aislada. En los últimos años, los consumidores han presenciado repetidos retiros de alimentos y brotes que plantean la misma pregunta: ¿ Es nuestro sistema de supervisión de la seguridad alimentaria lo suficientemente sólido como para protegernos ?

Brian Ronholm, director de política alimentaria de Consumer Reports, en una entrevista con Bloomberg Businessweek Daily, describió nuestro sistema de seguridad alimentaria como una «torre Jenga» (un juego).

“En vista de todo lo ocurrido en los últimos 18 meses —los recortes presupuestarios y los despidos, los recortes en la vigilancia, los retrasos en la implementación de un sistema de trazabilidad y los recortes en la investigación sobre seguridad alimentaria— se han eliminado más obstáculos.”

Precisamente por eso es fundamental una supervisión rigurosa de la seguridad alimentaria. Los funcionarios de salud pública necesitan herramientas actualizadas, personal, capacidad de laboratorio, sistemas de seguimiento de enfermedades transmitidas por los alimentos y financiación para la investigación, con el fin de identificar brotes con mayor rapidez, rastrear los alimentos contaminados con prontitud y alertar al público rápidamente.

El Congreso debería restablecer la financiación para los CDC, la FDA, los programas estatales de vigilancia de enfermedades transmitidas por los alimentos y la investigación sobre seguridad alimentaria para que los funcionarios puedan proteger mejor a los consumidores.

Los alimentos que compras deben ser seguros. Y cuando no lo son, los consumidores merecen respuestas claras y rápidas. Pide al Congreso que financie los programas que ayudan a evitar que los alimentos contaminados lleguen a los supermercados y protegen a las familias de enfermarse.

Gracias por alzar la voz para proteger la salud y la seguridad de los consumidores.

*Meg Bohne
Informes del consumidor

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