Foto cortesía Democracy Now!
En la ciudad de Houston, estado de Texas, las protestas continuaron este fin de semana en respuesta a la muerte a manos de agentes del Servicio de Inmigración de EE.UU. de Lorenzo Salgado Araujo, un padre de familia mexicano de 52 años. Decenas de organizaciones y empresas llevaron a cabo un apagón económico el viernes, mientras que cientos de manifestantes marcharon el sábado hasta la sede del Gobierno Municipal de Houston para exigir justicia y que se identificara a los agentes de Inmigración involucrados en el tiroteo mortal.
Grupos de activistas también han pedido la liberación de testigos clave que se encuentran bajo custodia del Servicio de Inmigración, uno de los cuales es el hermano menor de Salgado Araujo, Víctor. Esto se produce al tiempo que la Oficina del Fiscal de Distrito del Condado de Harris confirmara que un polvo blanco encontrado en la furgoneta de Salgado Araujo no era droga, sino una mezcla de electrolitos y sales para mantenerse hidratado mientras trabajaba en la construcción durante el abrasador verano de Houston. La sustancia era objeto de una orden de registro del FBI que ya se ha hecho pública.
David Donatti, abogado principal de la delegación en Texas de la Unión Estadounidense para las Libertades Civiles, declaró en un comunicado: “Al tomar las medidas inusuales de obtener y luego desclasificar su orden de registro, el Gobierno ha demostrado que está más interesado en crear una falacia que en buscar la verdad. Los Salgado Araujo merecen respuestas reales sobre lo que le ocurrió a su padre, y reiteramos nuestro llamamiento a que se lleve a cabo una investigación independiente y completa”.
El Bloque Hispano del Congreso celebró el viernes una audiencia de supervisión en la ciudad de Houston sobre la muerte de Salgado Araujo a manos del Servicio de Inmigración, en la que testificaron dos de sus hijos: Ronaldo y Lorenzo Jr.
