
Por Ramón Jiménez
Crear fuentes de trabajo y detener el flujo migratorio de miles de jóvenes a través de la creación de fuentes de trabajo con nuevos proyectos de desarrollo en sus comunidades, hizo que un grupo de alcaldes de la Microregión del Valle del Jiboa en el departamento de San Vicente, El Salvador visitara la región metropolitana de Washington y Canadá.
Esta semana el grupo de cinco alcaldes de diferentes partidos políticos se reunió con el subsecretario de Estado de Maryland, Luis E. Borunda, donde hicieron contactos importantes que los puede llevar a contar con un costoso equipo de alta tecnología, que transforma los desechos de basura en energía renovable como alimentos para ganado, fertilizantes y otros insumos que a corto y mediano plazo se convierten en dinero en efectivo.
“La maquinaria de los desechos es un sueño que llevamos”, señaló Roberto Renderos, alcalde la población de Guadalupe, ubicada en las faldas del volcán Chichontepec o volcán de San Vicente.
Durante su reunión con el subsecretario Borunda los cinco alcaldes de Apastepeque, San Sebastián, Guadalupe, Santo Domingo (en el departamento de San Vicente) y Jerusalén (en el departamento de La Paz), también mostraron su interés de hacer un Hermanamiento con el Estado de Maryland.
“Esta sería la primera vez que Maryland se hermana con un departamento salvadoreño”, recalcó Alex Zunca, director ejecutivo de la Organización de Policías Latinoamericanos en Estados Unidos (APALA), durante un conversatorio que tuvo lugar este sábado en el Consulado General de El Salvador, en Silver Spring, Maryland.
Zunca, quien ha realizado visitas de trabajo a El Salvador, alertó que la situación de violencia en ese país no debe ser un pretexto para que los inversionistas salvadoreños puedan llevar más recursos y crear fuentes de trabajo y desarrollo sostenible.
“Me preocupa más cuando voy a la ciudad Baltimore [en Maryland] que cuando visito El Salvador”, enfatizó Zunca, quien ha enviado ayuda material en varias ocasiones a ese país y decenas de otros países a través de cinco organizaciones policiales que integran APALA.
“Hablar en mal de nuestros países produce un efecto negativo en la economía. Por eso estamos trabajando con la Embajada y el Consulado [de El Salvador en Washington, D.C]”, recalcó.
“Queremos un hermanamiento con el Estado de Maryland, no para que nos den dinero sino para que vayan a invertir y de esa forma hayan fuentes de trabajo en nuestras comunidades”, enfatizó Marta Alfaro, alcaldesa de Jerusalén.
“No nos dejen solos, necesitamos ese hermanamiento, ese apoyo. Estamos listos para trabajar”, agregó.
Por su parte Josefina Rivas de González, alcaldesa de San Sebastián y vicepresidenta de la Microregión del Valle del Jiboa (MIJIBOA) reconoció que como alcaldes las poblaciones que representan no tiene empresas pero sí tienen insumos que se les puede sacar provecho.
Uno de los insumos con que cuenta la población de Guadalupe es el cultivo del café, según dio a conocer el alcalde Renderos.
Agregó que en la actualidad ese cultivo no está rindiendo a su capacidad porque faltan recursos para darle mantenimiento a los cafetales y combatir algunas plagas como la Roya.
“La comunidad de Guadalupe tiene una mina en sus manos, pero tienen que saber como manejarlo”, aseguró.
“Ustedes, la fuerza productiva, siempre van a estar aquí [en Estados Unidos], los alcaldes somos pasajeros porque llegan otros a ocupar nuestros cargos”, apuntó Renderos.





