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Por Isaac Cohen*
La falta de datos sobre empleo, provocada por el cierre del gobierno federal estadounidense, ha desviado la atención hacia otros indicadores económicos que no dependen de fuentes gubernamentales. Este es el caso, por ejemplo, del Índice de Confianza del Consumidor de la Universidad de Michigan, que mide la confianza del consumidor a partir de encuestas mensuales sobre finanzas personales, condiciones comerciales y expectativas económicas. La última publicación del Índice, correspondiente a noviembre, reveló una caída a 50,3, desde 53,6 en octubre, lo que indica una pérdida de confianza, casi al mismo nivel que alcanzó en junio de 2022, en plena pandemia. La cifra de noviembre es la segunda más baja registrada por el Índice, atribuida principalmente al cierre del gobierno federal, a una inflación que, según el banco central, se mantiene relativamente elevada, a una desaceleración en la creación de empleo y a las redadas contra trabajadores extranjeros en las principales ciudades.
Otro indicador es el mercado de valores, que refleja la confianza de los inversores. Hasta ahora, los mercados se han visto impulsados por el auge de la inteligencia artificial, principalmente por las llamadas «Siete Magníficas»: Amazon, Alphabet (Google), Apple, Meta (Facebook), Microsoft, Nvidia y Tesla. Sin embargo, la semana pasada, el índice NASDAQ Composite registró su peor semana desde la imposición de aranceles por parte de la Casa Blanca en abril. Algunos analistas han afirmado que una corrección en los mercados es inevitable tarde o temprano, mientras que otros incluso la han descrito como una burbuja. Desafortunadamente, como dijo Alan Greenspan hace algún tiempo, las burbujas solo se pueden identificar después de que estallan.
Analista y consultor internacional, exdirector de la CEPAL en Washington. Comentarista sobre temas económicos y financieros para CNN en Español (televisión y radio), Telemundo, Univisión y otros medios.
