Derroche de alegría y fulgor en la mejor fiesta de El Salvador

Foto:  Adornada con flores frescas, esta reina y su corte de honor lucen su llamativa carroza. Foto: Karla Marcela Jiménez-Rodas/enviada especial.

Por Ramón Jiménez

Como ya es costumbre, desde hace 63 años el Carnaval de San Miguel junta a cientos de miles de personas de todo El Salvador y de otros países —incluyendo delegaciones de las diferentes ciudades de Estados Unidos donde viven grandes concentraciones de salvadoreños, en particular desde Washington, D.C, Maryland y Virginia—, para disfrutar de la fiesta popular y gratuita más grande en todo el territorio nacional.

El Carnaval de San Miguel es la culminación de las celebraciones que iniciaron desde principios del mes de noviembre en cada barrio, colonia o cantón, que también organizan sus carnavalitos y coronación de las reinas locales, que en esta ocasión fueron 17.

Jóvenes bailarines y músicos contagiaron a los miles de espectadores en el Estadio Charlaix. Foto: Facebook/Will Salgado.

La gran fiesta inició a las 7 de la noche en la avenida Roosevelt, con el desfile de más de 75 coloridas carrozas, donde desfilan las reinas de cada sector de la ciudad, auspiciadores que regalan dulces y otras golosinas, bandas escolares, grupos de artistas en diferentes ramas, para concluir con la carroza de la reina del Carnaval, que este año es Nayadeth Hernández Perla, representante de la colonia Ciudad Toledo, al norte de la ciudad, un sector que hace algunas décadas eran predios rurales.

Después de iniciar el desfile de varios kilómetros desde la 7a. avenida Sur y seguir en la avenida Roosevelt, este continuó por algunas calles del centro histórico migueleño, hasta terminar a un costado del edificio de la Alcaldía Municipal.

Payasos y músicos. Foto: Karla Marcela Jiménez-Rodas.

Después de unas dos horas de desfiles, inició la esperada fiesta en las calles, que fueron animadas por unas 70 agrupaciones musicales, entre estos algunos extranjeros como Oro Sólido, Zacarías Ferreira y Fulanito, quienes abarrotaron las instalaciones del Estadio Municipal Miguel Félix Charlaix.

El estadio lleva ese nombre en memoria del gobernador que inició el Carnaval de San Miguel en 1958, lamentablemente falleció en un accidente de aviación junto a otros dirigentes del Club Deportivo Águila, del cual eran fundadores junto con Charlaix, y que hicieron campeón nacional justo ese mismo año que nació el carnaval.

El rojo impera en esta carroza. Foto: Karla Marcela Jiménez-Rodas.

El Gran Mariscal del Carnaval fue nombrado el locutor radial José Antonio Alvarenga, que reside en la región metropolitana de Washington y a quien todos sus amigos conocen como Tony Alvarenga, desde que trabajó por varios años en algunas de las principales emisoras radiales salvadoreñas.

Las amenazas del volcán Chaparrastique —que este mismo sábado a la 1pm lanzó grandes fumarolas y algunas piedras encendidas en las laderas—, no detuvo a los migueleños para asistir en masa a la culminación de las fiestas patronales de la segunda ciudad más importante del país.

Tony Alvarenga, el Gran Mariscal del Carnaval. Foto: Facebook/Will Salgado.

Después de once días de actividad en esta ocasión —y muchísimos años de ese modo—, ya casi se volvió rutinario que ese volcán de 2,142 metros de altura lance gases, y algunas veces llamas que alumbran su cráter, por lo que los migueleños ya se acostumbraron y no sienten el gran temor que pueden sentir personas que lo ven primera vez.

De todas maneras el Carnaval en su versión número 63 finalizó sin nada que lamentar, después de más de 8 horas de carrozas, comparsas y bailes sin parar hasta la madrugada de este domingo 28 de noviembre.

Bellamente decorada. Foto: Karla Marcela Jiménez.
Foto: Facebook/Will Salgado.
Personajes infantiles. Foto: Karla Marcela Jiménez-Rodas
Hasta La Chilindrina desfiló. Foto: Karla Marcela Jiménez-Rodas.

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