“El Dios nuestro de cada día”: poemario del peruano Jesús Ospina Salinas

Con profundo contenido espiritual su obra es un diálogo de fe con la pobreza y la paz en los tiempos difíciles en que vivimos.

Por Roberto J. Bustamante F.

En la ciudad andina de Ayacucho, el autor peruano Jesús Roberto Ospina Salinas acaba de presentar su nueva obra poética «El Dios nuestro de cada día», que reúne 21 poemas que trastocan el alma humana al vincular la fe, la poesía y el compromiso social en los pueblos latinoamericanos.

En un contexto donde la incertidumbre, el egoísmo y los desafíos sociales parecen acaparar la atención global, la poesía emerge como un refugio y una guía. Bajo esa premisa, Ospina Salinas no concibe una fe aislada; sus versos abordan temas humanos complejos como la pobreza, la paz y las problemáticas sociales, buscando sacudir la indiferencia.

El autor, nacido en la ciudad andina de Ayacucho, enfatiza que esta obra responde al mandato cristiano del amor: “La idea es que Dios nos pide, sobre todo Jesús en su mandamiento último: amarás a Dios sobre todas las cosas y a tu prójimo como a ti mismo. El mandato de ayuda entre todos nosotros y de servir a los demás”.

Ospina Salinas es un escritor, sociólogo y consultor en gestión pública. Ha dedicado gran parte de su vida profesional a la administración de empresas, la sociología y el diseño de estrategias de participación ciudadana en los gobiernos locales. Desde su juventud, el arte y la cultura han marcado su vida, influenciado por su padre quien fue pintor y administrador de la Escuela de Bellas Artes de Ayacucho, acumulando poemas de manera íntima durante más de dos décadas antes de decidirse a publicarlos.

Conocimos en agosto pasado al poeta Ospina Salinas, durante el Primer Encuentro Internacional en homenaje a la heroína Ventura Ccalamaqui efectuado en la Plaza Mayor en Ayacucho.

La fe con una lírica sacra

Daniel Quispe Torres, conocido poeta y escritor peruano, hizo el prólogo del poemario. Para Quispe Torres, este libro trasciende lo meramente estético para convertirse en un instrumento de transformación espiritual.

“Es un libro que fortalecerá la fe porque tiene una lírica sacra que ilumina la vida en nuestro actual tiempo”, señaló Quispe Torres en esta presentación, al subrayar que la poesía de Ospina Salinas ofrece una luz necesaria en medio de las complejidades contemporáneas.

Un llamado a la compasión y al servicio

Durante la presentación, Ospina Salinas, hizo un llamado vehemente para que este poemario llegue a la mayor cantidad de estudiantes y profesionales.

El objetivo, según el autor, es que los lectores descubran que la verdadera esencia de la fe se manifiesta en la acción: “Que descubran que la compasión, la solidaridad con el prójimo que sufre, la solidaridad con el pobre, ser fraterno con la persona que está caída y que está en problemas, pueda sentir la presencia de Dios y acompañar ese sufrimiento, ese dolor”.

Ospina Salinas sostiene que esta obra responde al mandato cristiano del amor: “La idea es que Dios nos pide, sobre todo Jesús en su mandamiento último: amarás a Dios sobre todas las cosas y a tu prójimo como a ti mismo. El mandato de ayuda entre todos nosotros y de servir a los demás”.

Voces invitadas

El evento contó con la presencia de destacados exponentes como la poeta y escritora Edith Yucra Vargas; el poeta, escritor y docente Cayo Santos Huamán, también reconocido por su excelencia como declamador.

La conocida actriz Carmen Aroni Salazar, asistió al evento y felicitó al autor Ospina Salinas por su reciente obra poética.

Detallamos algunos fragmentos de los poemas:

DIOS NUESTRO DE CADA DÍA

En mi pecho

hay una casa de esteras

cubierta de estrellas,

allí vive Dios

y su tímido corazón,

herido por el hambre.

(…)

Tú, que te sientas cada tarde

a la derecha del pobre,

ven, dame tú pésame

envuelto en un río de colores.

(…)

Ven Dios Padre, amor nuestro

en cada desayuno matinal,

y estira tu Reino en cada lágrima

que sale de mis palabras.

(…)

Sabes reír,

resistir,

perdonar,

caminar en las olas.

Por eso hoy eres Dios

cubierto con mis manos

nacidas en Galilea,

y aplaudes

cuando derraman justicia

en la vida del pobre.

COSTURERO AMABLE

Hasta aquí llegó mi paciencia,

hasta aquí.

Voy a gritarle al mundo

que se detenga.

(…)

No más aves llorando

y tomándole el pulso al muerto.

No más carnes vivas

expuestas a la sal del tiempo,

no más tu sonrisa llorándole

al cadáver, no más!

(…)

Te veo llorar a mares de estrellas.

Escucho el silencio de tus pasos.

No duermes untando esperanza

en el polígono de mis anhelos.

Callas, muerdes una lágrima

y te salen arrugas en tu voz.

Pon tu cabeza

aquí en mi pecho triste,

pero caliente.

(…)

Oh Dios, que no le caigan

bombas a tu paraíso, protégelo,

acurrúcalo con azúcar,

ponle sol a la noche,

que no llore la lluvia

cuando una petunia

le dispare a la luna.

(…)

Dios, haz un regalo con mi amistad

y tíralo al silencio.

Que no me canse de abrir mi corazón

al llanto del huérfano, pero corre, vuela,

trae ángeles, querubines, trae refuerzos,

el dinero nos ahoga, nos sofoca,

nos hace trizas.

La moneda es la medida del respeto,

cruel castigo.

(…)

¿A dónde iré para traerte,

por qué te ocultas a mi canto,

por qué no lloras conmigo,

qué te han hecho mis palabras?

 

Qué te han hecho mis lágrimas,

sedientas de limpias carcajadas.

 Costurero amable,

remienda las alas partidas

de mi corazón,

para volar al paraíso escondido

en la mirada triste de un niño.

ENCUENTRO CON EL OTRO

Me miro a la cara

como en un acertijo,

como en un laberinto

de la soledad.

 Allí encuentro

pulsiones graves y atónitas,

volcanes de afecto

a punto de romperse.

(…)

Ahora sé que no debo dormir de pie,

ni caminar de espaldas al otro,

sino que me uniré con el prójimo,

como se ensambla una rama

a una hoguera ecuménica.

 

Allí encontraré mi yo limpio,

dinámico, eléctrico, diurno,

y Dios tomará el té

sin preocuparse de mojar su barba.

SOPLO DE DIOS

Soy un amasijo de ternura divina,

que mira al daño dormirse arruinado.

Salí a buscar a Dios,

en un intervalo tardío y pausado.

 

Soy un soplo de Dios

que insufló en la vanidad,

binomios perfectos.

 Soy un hombre atento

al santuario abrumado de su paz.

Soy un signo de Dios

que remueve su ermita consistorial.

 Soy un hombro caliente de tanto cargar

su cruz de expectativas.

 Soy un hombre que espera

poder suspirar junto a Dios,

por el escándalo de descartar

a un rendido por su pobreza.

(…)

Con amor a mis padres, por la vida regalada: Olga y Artemón.

POETA POLIMORFO

Soy un poeta polimorfo suspendido,

arrimado en un punto final,

colgado en paréntesis cúbicos,

y que vive en un corchete sombrío.

Soy un poeta polimorfo

sin su protón cuántico.

Vengo de una tertulia anodina,

en una puesta de sol cansina,

Soy un poeta polimorfo,

tendido en una niebla perezosa.

Crecí bebiendo tormentas,

que morían de aburrimiento.

 

Soy un poeta polimorfo,

mis padres voltearon sus vidas

en un cuento sublime del deseo,

seducidos por un piadoso clavel.

Posaron sus sentidos hondos,

en la ternura de sus miradas,

cuando amaron el voltaje

de mi presencia en sus vidas.

Esta interesante obra literaria fue presentada el viernes 2 de octubre de 2026 en el Café Tejuelos, media cuadra del Parque Sucre de Ayacucho. Para tener contacto con el autor Jesús Roberto Ospina Salinas pueden comunicarse con:

Celular/WhatsApp: +51 998 729 562

 

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