Foto cortesía NBC Washington
El humo de los incendios forestales —que afectan cada vez más al hemisferio norte a medida que la Tierra se calienta— ataca prácticamente todos los sistemas del cuerpo humano y causa la muerte de decenas de miles de personas anualmente, según demuestran numerosos estudios médicos.
Sus efectos son inmediatos: provoca un repunte en los casos de asma y un aumento en las salidas de ambulancias en cuestión de horas, y satura las salas de urgencias en apenas un día con pacientes que sufren infartos, problemas cardiovasculares y pulmonares, así como trastornos de salud mental, según explicaron médicos y científicos a The Associated Press.
Asimismo, el humo perjudica a las mujeres embarazadas, ya que incrementa el riesgo de partos prematuros y de que los bebés nazcan con bajo peso, lo que podría acarrearles problemas respiratorios durante el resto de su vida, señalan médicos y estudios. A esto se suman los riesgos a largo plazo que vinculan la exposición prolongada al humo y a otros contaminantes atmosféricos con ciertos tipos de cáncer y con la demencia.
