En memoria de Joaquín Domínguez, pionero y líder de luchas comunitarias

Alejandra Castrillo y Patrice Perillies (derecha) recibieron un reconocimiento. Les acompañan Rosita Tobías y Abel Núñez. Foto Ramón Jiménez.

Por Ramón Jiménez

Decenas de líderes comunitarios del Distrito de Columbia, Maryland y Virginia rindieron homenaje al recordado líder de los derechos humanos y protector de los refugiados inmigrantes, el abogado Joaquín Domínguez Parada, durante una celebración de su vida, que tuvo lugar este viernes 19 de septiembre en la capital estadounidense.

Domínguez Parada falleció en San Salvador el pasado 26 de junio a los 77 años, más de tres décadas después de que regresó a su país, tras vivir en el exilio en Estados Unidos, pero que a pesar de eso se convirtió en pionero y líder de las luchas comunitarias, no solo en la región metropolitana de Washington sino también en Los Ángeles y San Francisco, California, y donde lo necesitaban.

Personas que conocieron personalmente a Joaquín Dominguez (cuya imagen aparece al fondo). Foto: Ramón Jiménez.

A la ceremonia en Washington, D.C., asistió quien fuera su esposa, Patrice Perillies. Ambos fueron cofundadores del Centro de Recursos para Centroamericanos (CARECEN), que desde su fundación en 1981 ha servido a cientos de miles de inmigrantes.

Es que al poco tiempo de su fundación CARECEN se convirtió en una entidad pionera para asistir a refugiados salvadoreños en Estados Unidos, que cada vez salían más hacia rumbo Norte, debido a la situación de violencia política y precariedad económica en El Salvador.

“Algunos me criticaron por no tener hijos con Joaquín, quiero decirles que sí tuvimos cinco: CARECEN en Washington, D.C., en Los Ángeles, y en San Francisco; CRECEN y La Clínica del Pueblo”, enfatizó Perillies durante el homenaje a su recordado Joaquín.

Después de una larga y fructífera trayectoria de ayuda a la par de las comunidades inmigrantes y refugiados, que se contaban por miles en la región metropolitana de Washington, en la actualidad Perillies reside en Oaxaca, México.

Evelyn González y su esposo Fred Mills (derecha) visitaron a Domínguez Parada en San Salvador. Foto cortesía.

El científico Carlos Vela —quien conoció de primera mano a Domínguez Parada y trabajaron juntos—, CARECEN, 45 años después de su fundación, “todavía existe y se ha expandido y fortalecido, más que todo en estos momentos turbulentos por el que pasa nuestra raza en el exparaíso del sueño americano”,  ahora con liderazgo donde predomina el racismo y la xenofobia.

“La muerte de Joaquín Domínguez Parada no solo marca la partida de un líder comunitario y defensor de los derechos humanos, sino la despedida de un hombre cuya vida fue un testimonio vivo de coraje, ingenio y entrega y abrazó la causa de los refugiados en Estados Unidos”, reconoció Vela, un científico que recibió el galardón “Trayectoria de éxitos en la Vida” (Lifetime Achievement Award) por parte de la Casa Blanca.

Vela fue uno de los baluartes que acompañaron a Domínguez Parada en sus batallas porque ante todo se impusiera la libertad y la justicia, que en esos años era muy imperativo para los refugiados y otros inmigrantes que enfrentaban una deportación segura.

Es que en muchos casos la deportación significaba la muerte al regresar a su país, particularmente hacia El Salvador, que en esos años vivía envuelto en una guerra civil fraticida. Hasta conocieron el caso de un paisano que fue decapitado al llegar deportado a ese país, posiblemente por sus ideas contrarias al gobierno de esa época.

Por su parte el santaneco Mauricio Alarcón, quien dejó su país mientras estudiaba derecho en la Universidad Nacional de El Salvador, destacó que Domínguez Parada fue un estratega de documentos clave que definieron las rutas legales y sociales de los refugiados en Estados Unidos.

Recordó que Joaquín fue un pionero del Movimiento Santuario, mediante el cual las iglesias ofrecían refugio a los indocumentados salvadoreños. El mismo Domínguez Parada se refugió en una iglesia de ese tipo en Takoma Park, Maryland.

Lilo González (2o. a la izq.) y otros integrantes del grupo Izalco pusieron la nota musical. Foto: Ramón Jiménez.

Durante el evento simbólico del viernes los oradores invitados además de Mauricio Alarcón estuvieron Evelyn González, Carlos Parada y Carmen Mónico así como el actual director ejecutivo de CARECEN, Abel Núñez, entre otros, Todos reconocieron que Domínguez Parada siempre fue solidario y respetuoso, firme en sus convicciones que no alteró nada en lo fundamental.

Domínguez Parada organizó caminatas y caravanas que movilizaron a miles de refugiados salvadoreños por todo Estados Unidos, exigiendo justicia y visibilidad.

Además, dirigió y participó en una huelga de hambre frente a la Casa Blanca en 1982, exigiendo un alto a la ayuda militar a El Salvador. Regresó a su país tras los Acuerdos de Paz firmados en enero de 1992.

Aunque el actual director ejecutivo de CARECEN, Abel Núñez asumió ese cargo hace solo doce años, trata de unir el esfuerzo que se ha hecho durante más de cuatro décadas para dárselo a la siguiente generación.

“Con este reconocimiento a la vida de Joaquín Domínguez Parada no solo estamos reconociendo a un hombre sino a un movimiento ejemplar”, destacó Núñez.

El educador y poeta Carlos Parada Ayala leyó un poema durante la ceremonia. Aquí les presentamos solo un fragmento.

 

Poema del cansancio 

 

A Roque, César, Pablo

Naomi y Arturo

Sucede que me canso de ser prófugo.

Sucede que me canso del exilio,

de la falta de papeles.

De ser igual me canso.

Sucede que me canso de ser dólar,

De ser remesa,

De ser hermano lejano.

De las deportaciones me canso. 

Sucede que me canso de ser

Arrimado

Mendigo,

Marihuanero,

Guanaco hijo de tal por cual…

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