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El Departamento de Justicia de Estados Unidos ha admitido que la secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem, fue quien tomó la decisión de deportar a un grupo de hombres venezolanos al tristemente célebre Centro de Confinamiento del Terrorismo, o CECOT, de El Salvador, ignorando la orden de un juez federal de mantener a dichos prisioneros bajo custodia estadounidense.
La admisión del Departamento de Justicia se produjo en respuesta a la solicitud del juez federal de distrito James Boasberg de que el Gobierno de Trump indique los nombres de los funcionarios involucrados en la controvertida operación de deportación, al tiempo que Boasberg ha reanudado una investigación penal por desacato para determinar si los funcionarios del Gobierno estadounidense violaron su orden de marzo, que establecía que debían detener los vuelos de deportación de inmigrantes venezolanos a El Salvador.
Según se informa, entre quienes aconsejaron a Noem a hacer caso omiso a las órdenes de Boasberg se encontraban el fiscal general adjunto de Estados Unidos, Todd Blanche, y el entonces principal fiscal general adjunto asociado, Emil Bove.
Durante su visita en marzo al CECOT, Noem posó frente a una celda abarrotada, al tiempo que hombres detenidos, con el torso desnudo, formaban una fila detrás de ella. Varios venezolanos que fueron liberados tras ser enviados por el Gobierno de Trump al CECOT dijeron haber sufrido torturas, así como abuso sexual y físico por parte de los guardias.
