Foto cortesía Democracy Now!
La fiscal general del estado de Misisipi dictaminó el lunes que los disparos mortales contra Kohen Wiley, un niño negro de un año, por parte de un policía de la ciudad de Senatobia fueron justificados.
Kohen murió en junio por disparos de la policía mientras estaba sentado en el regazo de su madre dentro de un automóvil en un estacionamiento de Walmart. El incidente se produjo después de que la policía respondiera a una denuncia contra la madre y la tía de Kohen por el presunto hurto de pañales.
El policía, que era blanco, abrió fuego contra el vehículo e hirió de gravedad a ambas mujeres, quienes no han sido acusadas de ningún delito. Por su parte, las autoridades no han publicado las imágenes tomadas por las cámaras corporales de los policías presentes en el tiroteo ni pruebas de que se haya producido un robo.
Ben Crump, el abogado que representa a la familia Wiley, dijo al respecto: “Este es un Departamento [de Policía] cuyo jefe fue despedido después de que informes de prensa revelaran que empleaba insultos raciales en sus mensajes de texto. Y uno de sus agentes enfrentó una denuncia que alegaba que este había hecho un comentario racialmente ofensivo dos días antes de dispararle a Kohen. Si las imágenes respaldan la decisión del estado, publíquenlas. No dejaremos de luchar hasta que esta familia sepa la verdad”.
