La obra de teatro que desafía paradigmas: “Príncipe y Príncipe”

Una escena de la obra teatral. Foto: Grego Pineda.

Por Grego Pineda*

En el corazón de Washington, D.C., recientemente, el prestigioso Teatro Hispano GALA —‘Grupo de Artistas Latino Americanos’— que viene promoviendo la cultura y las artes latinas para un público diverso desde el año 1976, hizo honor a un postulado de su Misión: “intercambiar ideas y perspectivas innovadoras” a través de la puesta en escena de la obra de teatro llamada “Príncipe y Príncipe (Prince & Prince)”.

La obra estuvo a cargo del salvadoreño-estadounidense Erik Swartz, cuyo nombre artístico es “El Chelito” y quien es un Director de Teatro, un queer apasionado de las artes escénicas, habiendo realizado estudios superiores en teatro y danza; destacando en su trayectoria artística por su alto estándar logrado en sus participaciones en diferentes ciudades, escenarios, obras y con roles multifacéticos: director, productor, escritor, diseñador, actor, director de escena, técnico y miembro de la audiencia.

Otra divertida escena de la obra. Foto: Grego Pineda.

Pregunté a Erik la génesis de la obra y respondió: «El argentino Hugo Medrano, director artístico, y su esposa Rebecca, ambos del Staff del Teatro Gala, me contrataron para que dirigiera la obra inspirada en el libro para niños “King and King” escrito en inglés por Linda Haan and Sterny, y del cual la dramaturga Perla Szuchmacher, fallecida en el 2010, escribió un libreto en español. Este guion fue la base para adaptarla a un lenguaje bilingüe —español-inglés— y así es como se presenta».

Sobre la obra dice Swartz: «Príncipe y Príncipe está dedicada a cualquier niño que trata de entender cuál es su lugar en el mundo y a los padres que quieren ver a sus hijos grandes y orgullosos. Deseo que este cuento de hadas los haga reír, los inspire a aceptar quienes son tal como son y los motive a celebrar el amor en todas sus formas: dentro de la familia, en una relación y dentro de sí mismo. El amor puede cambiar el mundo. Lo sé porque cambió el mío».

Continúa “El Chelito” y puntualiza: «La obra es un cuento de hadas que trata la temática Gay, porque yo siendo homosexual, jamás vi una representación como esta cuando era niño, no obstante que asistía muchas veces a teatros. El hecho de poder darle a la comunidad otro tipo de representación, con un cuento o con una historia familiar y típica es aportar a su capacidad de comprensión y empatía. Es una historia como otras, pero la diferencia es que el príncipe se enamora del príncipe, y no de la princesa, por lo demás todo es igual».

Asistí a la primera presentación y hubo más de doscientos espectadores, entre niños, adolescentes y adultos. La obra fue divertida, con una escenografía lúdica, con diálogos bilingües, la historia tenía esa ya conocida ambientación palaciega de cuentos de hadas: la reina, madre del príncipe, está cansada de gobernar y desea que su hijo, a quien ama, asuma el control de su reino, pero ella considera que debe estar casado y para eso se enfoca en buscar una princesa que lo cautive.

Comenta Erik Swartz sobre el guion: «Es una historia sencilla, como un cuento de hadas, con personajes más parecidos a los adultos, el amor de dos hombres solo es un tema marginal, porque lo que importa es la relación de padres e hijos, donde la reina, llena de amor, se preocupa por casar a su hijo y que éste sea feliz, de hecho, lo quiere heredar y por eso le busca esposa, pero este se enamora de otro príncipe. Y no obstante lo acepta pues su hijo es feliz». Y fueron felices, que es el fin último de la vida: ser feliz.

Erik Swartz. Foto: Grego Pineda.

El tema del amor es amplio y abarcador. Algunos teóricos dicen que el amor es el alfa y omega de la humanidad: los grandes beneficios y males vienen de la abundancia o carestía del mismo. Y sobre este fundamental sentimiento se ha dicho en demasía, suficiente como para confundir o, al menos, aturdir. El amor filial: padre, madre, hermanos es esencial para cohesionar a la familia. Pero está el amor erótico que es de uno o, al menos de dos personas.

La obra me hizo pensar en las múltiples lecturas sobre la historia del arte donde nos da muchas luces sobre el derrotero de la Humanidad. Encontraremos, por ejemplo, que, en los Diálogos de Platón, donde trata sobre el tiempo y enseñanzas de Sócrates, entre otras cosas, se asume como natural o cotidiano la homosexualidad. Por no ahondar en que Alejandro Magno era gay y no por eso menos valiente, inteligente o trascendente. La homosexualidad no es cuestión de si se acepta o no, ella es parte de la vida, y es una situación esencial y profundamente humana, que aún hay discusiones enconadas que no deseo hacer eco.

(*) Escritor de la diáspora salvadoreña

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