Vacaciones útiles 2026 a cargo de la Comisaría de Acos Vinchos. Foto cortesía.
Por Roberto J. Bustamante
Acos Vinchos, en las alturas de Ayacucho, es un pueblo con un clima fresco, y sus habitantes son muy acogedores
En su renovada plaza principal, un monumento al campesino agricultor simboliza su tradición agrícola. Pero, en su historia poco conocida, se registran momentos clave de la independencia cuando el ejército libertador del general Sucre, cruzó por este lugar camino a la gran batalla final en las pampas de Ayacucho en 1824.

En la actualidad el distrito de Acos Vinchos se ha convertido en el epicentro de un modelo de gestión social donde la seguridad ciudadana se fusiona con la compasión y la fe.
Deseamos referirnos en esta oportunidad a sus pobladores y personas visionarias como el Suboficial de la Policía Nacional del Perú, Alan Aldo Pérez Pozo, de 40 años nacido en Huamanga, con una profunda vocación de servicio desde 2014.

Trascendió en sus labores el rol tradicional para instaurar con eficacia el «Binomio Policía y Niñez». Este esfuerzo no es solo una estrategia de vigilancia, sino un ejercicio de dignidad humana que busca orientar y proteger a los menores en esta zona a través del deporte, la cultura y un sólido acompañamiento espiritual.
La labor cívica se manifiesta con fuerza durante las vacaciones útiles, donde la Comisaría de Acos Vinchos organiza talleres de ajedrez, natación, vóleibol y fútbol.
Estos espacios, impulsados por un equipo comprometido que incluye al Comisario ST1 PNP Rafael Saico Beizaga y los suboficiales Christian Valencia Sulca, Juan Falconi Valdez y Edder Espinoza Yaranga, no solo buscan mantener el cuerpo sano, sino fortalecer la mente de la juventud contra los riesgos del entorno.

El Suboficial Pérez Pozo, quien además es técnico agropecuario, dedica su tiempo libre en apoyar a los ganaderos y agricultores locales, encarna el valor del civismo al demostrar que el policía es un ciudadano ejemplar que trabaja por el progreso integral de su comunidad.
El componente espiritual y moral ocupa un lugar privilegiado en esta misión, bajo la firme convicción de que la fe católica es un pilar para rescatar los valores fundamentales de respeto y solidaridad.
La participación activa de la policía en la refacción de la iglesia del distrito entre 2023 y 2025, junto al acompañamiento del Sacerdote Edwin Laurente, ha permitido que los niños no solo reciban beneficios materiales, sino también una guía ética.

En momentos significativos, como el domingo 21 de diciembre de 2025, los hogares de la zona se convirtieron en centros de oración y bendición, donde la enseñanza de valores morales se impartió con la misma dedicación que el entrenamiento deportivo, asegurando que el crecimiento de la niñez sea íntegro y con una brújula moral clara.
La transparencia y la solidaridad de este programa alcanzaron su punto máximo durante la tradicional chocolatada navideña de 2025.
Ante la llegada de más de 500 niños y la situación crítica de unos 200 pequeños que no pudieron ser atendidos inicialmente por el programa oficial, surgió la respuesta humana del grupo voluntario «Por una Sonrisa Feliz». En un acto de desprendimiento absoluto, Pérez Pozo y su madre, Doña Alejandrina Pozo Cervantes, abrieron las puertas de su propia casa para invitar panetones y chocolate caliente a quienes clamaban por la falta de un regalo.

Este gesto fue posible gracias a la colaboración de figuras como Madelen Cárdenas, Gina Paola Lazo Fuentes, el apoyo internacional de Manuel Jesús Lara desde San Antonio, Texas y Susan Ramos Urbano, en Georgia, demostrando que la empatía no conoce fronteras cuando se trata de la felicidad de un niño.
De cara al futuro, este compromiso social se proyecta con mayor fuerza para el año 2026, con planes que incluyen la dotación de tabletas donadas por colaboradores en Texas para la Institución Educativa Mariscal Miller.
Esta iniciativa busca cerrar la brecha digital y ofrecer herramientas de dignidad educativa a los estudiantes de Acos Vinchos y sus anexos.

La historia escrita en este distrito ayacuchano, con el respaldo de organizaciones como World Vision, es una prueba fehaciente de que cuando la autoridad se viste de humanidad y se guía por valores espirituales, la policía deja de ser una figura distante para convertirse en un «amigo-policía», capaz de transformar la realidad y sembrar esperanza en el futuro del país.
Invitamos a nuestros lectores a visitar Acos Vinchos en estos días de festejos de carnavales, donde recibirán la cálida bienvenida de sus pobladores.
