Madres salvadoreñas reiteran condena al régimen de excepción en su país

Una vela por la Esperanza. Foto: Ramón Jiménez/ML Noticias

Por Ramón Jiménez/ML Noticias

Familiares y amigos de miles de víctimas inocentes del régimen de excepción en El Salvador, testificaron durante un conversatorio celebrado este sábado 6 de diciembre en Langley Park, Hyattsville, Maryland, el cual fue organizado por el Movimiento de Víctimas del Régimen (MOVIR).

Reconocieron los organizadores del evento y algunas madres que ofrecieron sus testimonios, que la situación precaria de miles de hombres y mujeres prisioneros en las diferentes cárceles del país (unos 90,000), es cada día peor.

La activista Kathy Ogle testificó a favor de una familia salvadoreña. Foto: Ramón Jiménez.

Muchos de esos son presos políticos o personas inocentes sin derecho a un juicio justo ni asistencia legal que se merecen, ya que con el régimen de excepción pierden todos sus derechos.

Una madre y esposa residente en Maryland pidió que su nombre no sea publicado, no solo por temor a la persecución de los latinos en Estados Unidos sino también a represalias en su país.

“A mí me perseguía la policía solo porque tengo dos tatuajes artísticos; pero un día llegaron y capturaron a mi esposo, quien tenía unidades de transporte público y le hicieron unas acusaciones absurdas, que no tenían nada que ver con su trabajo de transportista”, denunció la madre, quien tenía un pequeño negocio familiar en su casa.

Maureen Meyer, funcionaria de WOLA (Oficina en Washington para Asuntos Latinoamericanos), participó en el conversatorio. Foto: Ramón Jiménez.

“Después de que a mi esposo lo condujeron a la cárcel de Izalco y luego a la de Mariona [o La Esperanza] salí de la noche a la mañana hacia Estados Unidos con mi hijo de 15 años”, agregó la madre, quien desde hace tres años envía cada mes dinero para un paquete útiles personales de su esposo, sin estar segura si lo recibe o no.

“Aquí [en EE.UU.] callamos porque no se sabe qué es lo que nos va pasar; y no puedo regresar al país con mi hijo”, se lamentó.

Kathy Ogle es una estadounidense que vivió en El Salvador a mediados de los años 90, donde conoció a una familia y se hizo madrina de uno de sus hijos.

“La familia de mi comadre estuvo desplazada en diferentes lugares por miedo a las extorsiones, particularmente cuando le capturaron a uno de sus hijos al cumplir 18 años, y estuvo en la cárcel durante dos años”, dijo Ogle.

Cuando el régimen de excepción entró en vigor fue capturado de nuevo y sigue detenido en Izalco por más de tres años.

Consuelo Gómez, madre de dos hijos detenidos bajo el régimen de excepción. Foto: Ramón Jiménez.

“Es imposible la comunicación con las personas detenidas, no hay contacto para nada, no permiten abogados, ni se puede ir a verlos. Parece que Bukele no le tiene miedo a nadie”, remarcó Ogle.

Un alto porcentaje de los 90 mil recluidos en las cárceles salvadoreñas tiene más de tres años de guardar prisión y sin la esperanza de salir a corto plazo.

Hasta el momento han muerto alrededor de 500 personas detenidas, que no han soportado las pésimas condiciones en que se encuentran, ya sea porque son torturados por los guardias carcelarios o porque no reciben la atención médica necesaria que controle sus graves dolencias.

Consuelo Gómez, dirigente de MOVIR, es otra de las madres que por varios años ha alzado la voz en la región metropolitana de Washington en contra del gobierno de Nayib Bukele.

Gómez no se esconde y dice las cosas de frente, ya que tiene dos hijos detenidos desde hace algunos años, pero no pierde la esperanza que algún día serán puestos en libertad.

“A Bukele no le importa que mueran nuestros hijos. Yo envío dinero todos los meses para que les entreguen sus paquetes, aunque no sé si están vivos o muertos. ¿Qué pasa con mis hijos?”, se preguntó Gómez.

Algunos salvadoreños estadounidenses, como Ana Sol Gutiérrez, cuando visitan su país sienten algún temor al régimen de excepción, que en marzo de 2026 cumple cuatro años y cada mes es prorrogado por la Asamblea Legislativa, que son sumisos al presidente de la república, lo mismo que hace el Poder Judicial.

“La semana pasada fui a El Salvador, pero cuando entré al aeropuerto sentí miedo, y me imagino que todos sentimos lo mismo de lo que nos pueda hacer el gobierno”, señaló Sol Gutiérrez, una crítica del gobierno de Bukele.

Sol Gutiérrez ha sido delegada estatal de Maryland (diputada), expresidenta de la Junta Escolar del condado de Montgomery y exfuncionaria del gobierno del presidente Clinton, entre otras posiciones de mando.

 

 

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