Monseñor Romero – 46 Aniversario – La aparición

Las inexplicables apariciones de Monseñor Romero. Foto cortesía.

Por Mario Bencastro*

En el centro histórico de San Salvador han sucedido tantas cosas sorprendentes, a veces difíciles de creer. Dicen que Monseñor Romero se apareció en los alrededores de la catedral. Pasada la medianoche lo vieron salir de una pared del templo y detenerse en la acera, como si estuviera observando a la escasa gente que deambulaba por allí a esa hora tranquila. Algunas palomas dispersas picoteaban las lajas de roca gris de los andenes.

Monseñor mantenía la mirada sobre la gran plaza en cuyo centro se encuentra la estatua de Gerardo Barrios sobre un caballo que parece lanzarse al aire guiado por las palomas apostadas sobre su crin. ¿Vendría Monseñor a charlar con su paisano de Ciudad Barrios sobre las hazañas del Capitán General que pocos recuerdan?

Romero fue asesinado por su férrea defensa de los más pobres. Foto: Teología Desde Abajo/FB

En su tiempo, Gerardo Barrios fue miembro del partido liberal, promotor de los ideales unionistas de Francisco Morazán e impulsor del cultivo del café y el desarrollo económico del país. Fue electo a la presidencia para el período 1860-1865, pero no lo terminó por la invasión de Rafael Carrera de Guatemala en 1863 en apoyo de los conservadores. Como su maestro Francisco Morazán, fue fusilado en 1865.

En memoria de Gerardo Barrios esta enorme plaza, antes llamada Parque Bolívar, recibió su nombre. Situada en el centro de San Salvador, ha sido escenario de sucesos trascendentales en la historia del país y de hechos de fábula como las apariciones de Monseñor Romero.

Justamente aquí, la noche del 4 de febrero de 1913, el presidente Manuel Enrique Araujo se encontraba sentado en un banco escuchando el concierto de una banda, acompañado de familiares y amigos. Alrededor de las 8:30 p. m., tres hombres se lanzaron sobre él con machete en mano. Se oyeron dos disparos. El mandatario recibió un balazo debajo del omóplato derecho, una herida de arma punzante en la espalda y tres en la cabeza atravesándole el cráneo. Fue sometido a una operación en el Hospital Rosales con la participación de once médicos. En estado de coma, falleció a las 3:30 de la tarde. El cuerpo fue embalsamado y expuesto en el Salón Azul del Palacio Nacional, (construido en 1911), no muy lejos de donde fue herido, y sus restos fueron sepultados en el Cementerio de Los Ilustres. Tres culpables fueron capturados y condenados al paredón de fusilamiento. Un cuarto se suicidó en la cárcel.

Las apariciones de Monseñor Romero, dicen, han sido en los alrededores de la Catedral Metropolitana, “saliendo de una pared” de ese monumental templo.

Según está escrito en la historia del lugar, San Salvador ha tenido tres catedrales debido a desastres que la han destruido. La primera estaba en el sitio de la antigua iglesia parroquial, donde actualmente se ubica la iglesia el Rosario, al oriente de la Plaza Libertad. La segunda (y tercera) se ubica frente a la Plaza Gerardo Barrios. Ha sobrevivido incendios y terremotos; ha sido testigo de tragedias sociales, invasiones, masacres, guerras. Si hay un monumento que históricamente representa el espíritu salvadoreño, es la catedral, porque a pesar de padecer las peores calamidades naturales y las creadas por los seres humanos, siempre ha conseguido renacer de las cenizas.

Durante los años 1970 y la guerra civil de El Salvador, el arzobispo Oscar Romero pronunció en la catedral la mayoría de sus memorables homilías en defensa de los derechos humanos. El 6 de agosto de 1975, el Bloque Popular Revolucionario se tomó el templo en protesta por la represión gubernamental. Fue la primera de varias tomas que ocurrieron hasta 1980. El 8 de mayo de 1979, 24 manifestantes fueron asesinados en la entrada de la iglesia por las fuerzas de seguridad, hecho que se conoció como la Masacre de las gradas de catedral.

Monseñor Romero fue humillado por el Papa Juan Pablo II en El Vaticano; pero que luego en su 2o. viaje a El Salvador en 1996, el Papa oró por largo rato en la tumba del asesinado arzobispo en la Catedral Metropolitana de San Salvador y se lamentó de no haberlo escuchado en lugar de regañarlo. Foto: Google/FB.

Una tragedia quizá mucho mayor ocurrió en la Plaza Gerardo Barrios el domingo 30 de marzo de 1980, durante los funerales de Monseñor Romero (quien había sido asesinado seis días antes mientras celebraba misa en la capilla del Hospital de la Divina Providencia), cuando 44 personas murieron en una estampida causada por disparos de las fuerzas de seguridad desde la azotea del Palacio Nacional contra los feligreses que formaban el cortejo fúnebre. La plaza era un mar de zapatos abandonados en la violenta estampida.

En 1992, la Plaza Gerardo Barrios y la Catedral Metropolitana fueron el escenario de las celebraciones populares por el final de la guerra civil y la firma de los Acuerdos de Paz de Chapultepec. La iglesia fue visitada dos veces por el Papa Juan Pablo II quién declaró que la catedral está “estrechamente ligada a los gozos y esperanzas del pueblo salvadoreño”. Durante sus visitas en 1983 y 1996, el Papa oró ante la tumba del arzobispo Óscar Romero en la cripta de la catedral. Monseñor fue canonizado San Oscar Arnulfo Romero, Obispo y Mártir, el 14 de octubre de 2018 por el Papa Francisco.

No era la primera vez que alguien atestiguaba haber visto a Monseñor en los alrededores de la catedral. La voz corrió lenta pero segura, y tiempo después ciudadanos y extranjeros empezaron a congregarse a medianoche en el centro histórico con la esperanza de presenciar la aparición de San Romero de América, como en los tiempos bíblicos cuando se esperaba la resurrección de un profeta.

A lo mejor Gerardo Barrios también espera montado en su caballo a su venerable paisano. Todo es posible en aquel centro histórico donde han transcurrido tantas cosas increíbles, y quién sabe cuantos otros hechos sorprendentes están por suceder, pues allí, tanto la historia como el olvido se escriben todos los días.

 

*Mario Bencastro (escritor salvadoreño reside en Florida y antes en el DMV).

Créditos Mural: Christian López. Datos históricos y fotos: Wikipedia y otras fuentes.

Artículos Relacionados