Profesionales latinas en Estados Unidos que impactan con su trabajo

La Dra. Sandra Castro. Foto cortesía.

Por Ramón Jiménez

Entrevista con la doctora Sandra Castro, vicedecana del Colegio de Estudios Profesionales y Continuos y exprofesora adjunta durante ocho años en el Departamento de Sociología de Adelphi University, en Nueva York, quien este martes 7 de septiembre a las 8 de la noche se presentará a través de Facebook Live en el segmento “Tras los pasos de Prudencia Ayala”, de  la Casa de la Cultura El Salvador en Washington, que dirige la doctora Jeannette Noltenius. 

—Entiendo que la tesis de graduación para obtener su doctorado o PhD en City University de Nueva York (CUNY) se centra en las experiencias de la migración, separación y reunificación de madres centroamericanas y sus hijos. ¿Qué impacto causó su tesis en las personas que le dieron el visto bueno? 

Mi doctorado es en Trabajo Social y se enfoca en las madres centroamericanas en Long Island que se reunieron con sus hijos después de años de separación. Las compañeras que compartieron sintieron emociones mixtas durante las entrevistas. Por un lado sintieron alivio por poder compartir sus historias como madres migrantes y trabajadoras durante los años que estuvieron separadas de sus hijos, pero por otro fue difícil para ellas recordar la  tristeza y dolor que sintieron a lo largo de la separación de sus hijos. También comentaron que compartir su experiencia les ayudó a desahogarse de tiempos difíciles de mucha violencia de todo tipo que sufrieron en sus países, en el camino a Estados Unidos y en Long Island, Nueva York. 

— ¿Cuánto tiempo le tomó terminar con la investigación de las 25 madres y sus hijos?.

La formulación de la propuesta de investigación me llevó dos años de preparación. Después, el estudio me tomó dos años para llevarlo a cabo. Los dos años incluyeron el tiempo de aprobación de la Junta de Revisión Institucional (IRB por sus siglas en inglés), entrevistas con las madres, entrevistas con abogados de inmigración, trabajadores sociales, maestros de secundaria, religiosas que trabajan con esta población, psicólogos escolares, promotores comunitarios y otros actores comunitarios. Después tuve que llevar a cabo el trabajo de análisis de los datos y la formulación de los resultados y conclusiones.

—¿Todavía tiene algún contacto con esas madres e hijos que participaron en su estudio?

Sí, todavía tengo contacto con las madres del Centro de Derechos Laborales en Hempstead, que participaron en el estudio y luchan activamente por un camino a la residencia para los que tienen TPS.

 —¿Ha comprobado algunos logros positivos —especialmente económicos y de adaptación al sistema de este país— en el seno de esas familias? 

Sí, muchas madres (no todas) compartieron que a través de los ingresos que fueron ahorrando han visto una mejora en su posición económica. Dos elementos críticos han contribuido a esto: regularización de su estatus migratorio como residentes o por medio del TPS. Esto les brinda mejores opciones de trabajo más allá del trabajo doméstico o en el sector de servicios informales.

2) Tener el apoyo de una pareja con quien pueden juntar sus ingresos resulta en tener dos ingresos para mantener a una familia, hogar y demás cosas.

¿Le anima seguir trabajando en casos como ese en los años por venir?

Sí, absolutamente. Mi meta es dar a conocer las luchas de estas madres, que por décadas han venido a este país para luchar por sus hijos, y luego, después de reunirse con ellos, siguen luchando para que puedan salir adelante. También creo que es importante dar a conocer estas historias de reunificación familiar desde la perspectiva de las madres. 

—El 25 de agosto dos hermanitas salvadoreñas de 2 y 8 años fueron abandonadas a su suerte por traficantes de personas en McAllen, Texas mientras su madre supuestamente vive en Houston. ¿Que le diría a esta madre que puso en riesgo la vida de esas niñas tan pequeñas?

Le diría que como madre reconozco el amor que tiene por sus hijas, y que no la juzgo porque no conozco su situación y las razones que la llevaron a ella a tomar esa decisión tan riesgosa para el bienestar de sus hijas. En particular, le recomendaría buscar apoyo de organizaciones sin ánimo de lucro que puedan proveerle a ella y a sus hijas servicios de atención de salud mental. En especial, buscar atención para las niñas después de haber vivido un trauma tan grave. Recientemente Ernesto Castañeda y un grupo de investigadores del Immigration Lab de American University [con sede en Washington, D.C.], publicaron un estudio sobre los síntomas del trastorno del estrés traumático y la depresión en migrantes menores, y encontraron que ellos corren un mayor riesgo de sufrir problemas psicológicos y trastornos que dificultan su desarrollo. Pero que también estos pueden ser reducidos por medio de la intervención de programas de apoyo y servicios de salud mental.

Por suerte las niñas han recibido atención y acompañamiento consular por parte del gobierno salvadoreño, desde el momento que recibieron el reporte de las autoridades de Estados Unidos ¿Será que el traficante lo hizo a propósito de dejarlas solas y abandonadas porque sabía que alguien las iba a recoger o serían otras intenciones?

Desconozco las intenciones o motivos del traficante. En el caso de los hijos de las madres que entrevisté que vinieron por la frontera, compartieron que fueron acompañados por familiares y conocidos guiados por algún acompañante, algunos que tuvieron experiencias peligrosas pero no fueron abandonados como en este caso. Si su pregunta se refiere a que si las actuales leyes de detención de los menores de edad sirvieron como un motivo para abandonarlas, yo diría que las leyes que priorizan brindarles la atención a los menores tiene la intención de proteger a los seres más vulnerables, quienes antes del acuerdo de Flores, fueron tratados como migrantes mayores de edad y que por ello sufrieron mucho. Hay que reconocer que las leyes de migración también han sido tremendamente crueles y excluyentes con muchos centroamericanos que buscan asilo en Estados Unidos, y por ende han causado una migración y reunificación familiar muy peligrosa y muchas veces casi mortal, como en el caso de estas niñas.

—¿En qué ciudad de El Salvador nació usted? ¿Alguna vez ha visitado el lugar donde nació u otras ciudades y atractivos que ofrece ese país?

Nací en San Salvador. La familia de mi madre es de Chinameca, Departamento de San Miguel. Conozco San Salvador, La Libertad, La Paz y Chinameca. Tengo recuerdos muy lindos de mis visitas a El Salvador y quisiera regresar pronto con mis hijos.

—¿Como se siente de ser invitada a participar en el programa virtual de la Casa de la Cultura de El Salvador en Washington?

Me siento muy contenta de participar en el programa virtual de la Casa de la Cultura de El Salvador. Para mi es un gran honor conocer a la Dra. Jeannette Noltenius y tener la oportunidad de compartir este estudio de investigación sobre un tema tan conocido pero poco profundizado. 

—¿Alguna vez ha escrito algún libro ya sea en inglés o español?

En este momento estoy enfocada en publicar artículos, pero en un futuro sí.

—¿Tiene algún comentario de algo que le gustaría destacar en su vida profesional?

Dos cosas:

1) Quiero reconocer a las mujeres latinas y afrodescendientes que me abrieron las puertas para poder ser docente universitaria adjunta y ahora vicedecana de una universidad. Sin ellas no habría podido llegar a este nivel. También las reconozco por todos sus aportes de investigación en los estudios de migración, trabajo social, estudios latinoamericanos, estudios centroamericanos y en la sociología.

2) Quiero animar a más mujeres latinas y en especial a las mujeres centroamericanas en este país, a emprender carreras profesionales como docentes y tener un papel de liderazgo en la academia. Hacen falta más mujeres docentes para orientar y enseñar a las futuras generaciones universitarias. También más mujeres en la academia son necesarias para hacer investigaciones y estudios que por años lo han hecho otros. Actualmente los medios de comunicación, la academia y los actores externos nos estudian, cuentan nuestras historias sin nosotros y lo hacen desde la vista ajena. Ya es hora que podamos tener mayor aporte.

 

 

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