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En el sur del Líbano, un soldado francés de las fuerzas de mantenimiento de la paz de la ONU murió y otros tres resultaron heridos en un ataque registrado el sábado contra una patrulla de la organización. El presidente de Francia, Emmanuel Macron, atribuyó el ataque a Hizbulá, mientras que el grupo negó su responsabilidad. Israel suele atacar convoyes de ayuda humanitaria.
El incidente se produce pocos días después de que Israel y el Líbano anunciaran un alto el fuego de diez días, mediado por Estados Unidos. El domingo, las fuerzas armadas de Israel difundieron por primera vez un mapa de su nueva línea de despliegue en el sur del Líbano, que se adentra entre cinco y diez kilómetros en territorio libanés y deja a decenas de aldeas bajo ocupación israelí. Israel ha definido el área como una “zona de amortiguación”.
Mientras tanto, una imagen ampliamente difundida en redes sociales muestra a un soldado israelí usando un mazo para romper una estatua de Jesús crucificado en el sur del Líbano ocupado, lo que generó una condena generalizada.
El Ejército de Israel afirma que está investigando lo ocurrido. Esto ocurre al tiempo que decenas de miles de libaneses desplazados han regresado a sus aldeas en el sur del Líbano, donde se encuentran con viviendas destruidas y un panorama de devastación. Estas fueron las palabras expresadas por Jamila Bassam, quien fue desplazada de los suburbios del sur de Beirut.
Jamila Bassam: “Reconstruiremos todo con nuestras propias manos. No tenemos miedo. No me importa si nos lleva diez años reparar todo. Mi casa en la aldea también ha desaparecido, pero la reconstruiremos y quedará incluso mejor que antes. Lo importante es vivir con orgullo y dignidad, sin estar sometidos a nadie”.
