
Por Ramón Jiménez
Alrededor de ciento veinticino niños y jóvenes que por su discapacidad fueron abandonados por sus padres —algunos lanzados vivos en depósitos de basura— reciben atención en el Hogar Padre Vito Guarato en los Planes de Renderos, al sur de la capital salvadoreña, que a finales de mayo cumplió 30 años de labor continua.
Para que a esos niños no les falte nada ese centro recibe ayuda constante desde diferentes fuentes, una de ellas es la que le llega de la Comunidad Unida de Chinameca, una organización cuyos miembros residen en el norte de Virginia y quienes en el transcurso del año realizan diferentes actividades para recaudar fondos a favor de ese hogar especial.
“Son niños que no tienen padres y sus nombres se los ponen en ese centro, donde permanecen y viven hasta que Dios los llama a su presencia”, señaló Francisco Castro, quien junto a su esposa Sonia y un grupo de activistas comunitarios siguen ayudando al Hogar Padre Vito Guarato desde el año 2001.
Castro asistió a la celebración de los treinta años de servicio de ese hogar en San Salvador.
“Queremos agradecer a todas las personas que sin ser de Chinameca siempre nos ayudan; especialmente de España, República Dominicana y de otros países”, destacó Castro.
Ernesto Cuestas, director ejecutivo de la Asociación Padre Vito Guarato señaló la atención que esos niños y jóvenes discapacitados reciben todos los días.
“Protegemos y cuidamos de por vida a niños que por razón de su discapacidad sufrieron el abandono de sus padres y familiares”, dijo.
“A lo largo de estos 30 años hemos podido cumplir, hemos podido ofrecer los beneficios de un programa de atención integral permanente”, puntualizó.
Para cualquier ayuda desde Estados Unidos comunicarse al teléfono 011-503-2280-2292.


