Verdades que duelen

Por Cristóbal Chávez*

 

Doscientos cincuenta millones de dólares, algunos de nosotros quizás ni siquiera sabemos cómo escribir correctamente esta cifra, lo que sí es seguro, es que pensamos que es mucho dinero y que con él podríamos hacer miles de cosas.

Pero ¿qué salvadoreño tiene en medio de una pandemia mundial 250 millones de dólares para gastar. Luego de la plenaria extraordinaria de la Asamblea Legislativa del pasado 2 de agosto, el órgano ejecutivo, liderado por el presidente más cool del mundo, Nayib Bukele tiene luz verde para “invertir en la gente” dicha cantidad.

Claro, que sus fieles devotos y seguidores han gastado más tiempo en exigir la aprobación del préstamo, que en preguntarse en que les va a beneficiar o, a afectar a ellos la adquisición de más deuda; es preocupante ver como se han convertido en una especie de pericos. que solo repiten sin entender lo que dicen

Porque en El Salvador hoy en día es más fácil repetir un discurso de odio, que aceptar que no tenemos conocimientos sobre el tema; por ende, nos vemos obligados a aceptar una acción que no entendemos, solo porque lo dice nuestro supuesto salvador político; me pregunto si los que exigieron la aprobación del préstamo a través de Facebook y Twitter tienen idea de como se van a distribuir esos fondos.

 

Risible fue ver los comentarios en las diferentes publicaciones sobre la aprobación a la mañana siguiente, muchos dicen que una vez más, el señor presidente doblegó la mano de los diputados que se oponían a tal endeudamiento, sin siquiera sospechar, lo que por años ha sido un secreto a voces, las clásicas negociaciones donde partidos como ARENA se venden como una prostituta, que se va con el mejor pagador, que en este caso, es claro fue el grupo liderado por Bukele, qué ganó ARENA que el único partido que ha asumido su rol de oposición terminara con la poca fe que muchos podían tener en ellos.

Porque al negarse a dar los votos para el préstamo, se le vende la idea a la población que los rojos del FMLN, son enemigos del pueblo y que se les debe pasar factura en las elecciones de 2021; dejando mas espacios al actual partido en gobierno o al partido del gobernante y por supuesto a la derecha, que se supo negociar, pero quien más ganó, es un ejecutivo que se niega a dar cuentas de qué está haciendo con los millones y millones que pasan por sus manos.

Bueno de algún lugar deberán salir fondos para mantenerse en campaña política, ya sea en medios tradicionales como en las redes sociales, en un contexto en el que muchos o casi todos los diputados y candidatos a diputados necesitan presencia territorial, sobre todo aquellos que anhelan seguir disfrutando de las mieles del poder legislativo.

No se extrañe si en unos días le regalan un cántaro plástico, una camiseta con una bandera política o una fotografía con su candidato favorito, pero no olvide que probablemente usted y yo y nuestros hijos seremos los que, en 5, 10, 15, 20 o más años pagaremos tal préstamo;  formas hay varias, impuestos y altos costos de vida.

Por ahora, lo que anhelo es no tener que esperar para que filtren pruebas de cómo se negoció bajo la mesa la aprobación del préstamo, quizás para ese momento ya usted no sea ni devoto ni seguidor y haya entendido que en El Salvador nada ha cambiado.

Las prácticas de negociación a conveniencia de la vieja escuela política siguen tan vigentes y que los madrugones o sesiones extraordinarias en la Asamblea Legislativa continúan dando resultados.

*Cristóbal Chávez es un salvadoreño radicado en el exterior 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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