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El estado de Nueva York se está preparando para prohibir a los agentes federales trabajar con el rostro cubierto. Esta medida forma parte de un amplio paquete de protecciones migratorias que ha sido incluido en el acuerdo presupuestario estatal que se dio a conocer el jueves.
Asimismo, los funcionarios estatales y locales tendrán prohibido colaborar con el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés) y utilizar las cárceles de Nueva York para detener a inmigrantes, mientras que los agentes federales no podrán ingresar a hospitales, escuelas e iglesias sin una orden judicial firmada por un juez.
En respuesta, el llamado “zar de la frontera” del Gobierno de Trump, Tom Homan, amenazó con “inundar” Nueva York y otras ciudades del estado y del país con agentes federales si las autoridades estatales se niegan a colaborar con la campaña de deportaciones en masa del mandatario estadounidense. Homan habló el martes desde una Exposición de Seguridad Fronteriza que se llevó a cabo en la ciudad de Phoenix, estado de Arizona.
Tom Homan: “Entonces, ¿qué va a pasar con lugares como Nueva York y estas otras personas que quieren aprobar esta legislación ridícula para no trabajar con nosotros? Vamos a inundar la zona. Verán más agentes del ICE que nunca antes. Así que felicitaciones, porque cuando enviamos a estos equipos, encontramos a un tipo malo, la mayoría de las veces lo hacemos, y cuando encontramos a un tipo malo, él está con otros, otros que pueden no ser un objetivo prioritario, pero están en el país de manera ilegal. Esas no eran personas que nosotros estábamos buscando, pero las encontramos durante estas operaciones. Bueno, adivinen qué: estas personas también serán arrestadas”.
Una investigación realizada por el periódico The Guardian ha revelado que durante los primeros siete meses del segundo mandato de Trump, los agentes federales de inmigración arrestaron a los padres de al menos 27.000 menores, incluidos miles de ciudadanos estadounidenses. Activistas por los derechos de los inmigrantes han advertido sobre una nueva crisis de separación de familias, que podría ser mucho peor que la ocurrida durante el primer mandato de Trump.
