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En Estados Unidos, los senadores demócratas han criticado un plan del Partido Republicano para gastar 1.000 millones de dólares de los contribuyentes en el salón de baile que Trump tiene previsto construir en el ala este de la Casa Blanca.
El líder de la minoría del Senado, el demócrata Chuck Schumer, acusó a los republicanos de “pedir a las familias trabajadoras que paguen los costos [del salón de baile] mientras Trump se queda con los beneficios”.
Senador Chuck Schumer: “En un momento en que los estadounidenses están luchando para llevar comida a la mesa, los republicanos dicen: ‘Que coman pasteles’, y, de paso, exigen a los contribuyentes estadounidenses construir un palacio para Trump”.
Esto se produce al tiempo que el periódico The New York Times ha publicado una serie de datos del Servicio de Parques Nacionales que revela que la tierra que fue removida del ala este de la Casa Blanca como parte del proyecto de construcción del salón de baile de Trump, la cual fue arrojada en el cercano parque East Potomac, ha dado positivo en pruebas de plomo, cromo y otros metales tóxicos.
Asimismo, la organización sin fines de lucro Cultural Landscape Foundation ha interpuesto una demanda para detener la remodelación del estanque reflectante del Monumento a Lincoln por parte de Trump. El costo de dicha remodelación se ha disparado de los 1,8 millones de dólares prometidos a 13,1 millones de dólares, después de que el Departamento del Interior adjudicara la semana pasada un contrato sin licitación valuado en 6,2 millones de dólares.
Mientras tanto, en el campo de golf Trump National Doral Miami en la ciudad de Miami se instaló una estatua de bronce recubierta de oro del presidente Trump de unos 4,5 metros de altura. La estatua, que ha sido apodada “Don Coloso”, fue encargada por un grupo de inversores en criptomonedas y dedicada por el pastor Mark Burns, un aliado del mandatario estadounidense. En redes sociales, el pastor Burns escribió: “Permítanme decir esto claramente: este no es un becerro de oro”.
