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Ante fuertes denuncias de irregularidades, el candidato derechista Abelardo de la Espriella sumó 43.73 % de los votos ante el candidato de la izquierda Iván Cepeda, que logró el 40.91% . La segunda vuelta será el 21 de junio.
Por Claudio Álvarez-Dunn (*)
Bogotá, Colombia. 1 de junio de 2026.- Este pasado domingo se celebró la primera vuelta de la votación en Colombia para elegir al próximo presidente que gobernará el país cafetero hasta el 2030. De acuerdo con los resultados ofrecidos por la Registraduría Nacional, Abelardo de la Espriella obtuvo 10.354.789 sufragios, equivalentes al 43,73% de la votación, mientras que Iván Cepeda alcanzó 9.685.357 votos, correspondientes al 40,91%. Dado que ninguno de los aspirantes alcanzó más del 50% se llevará a cabo una segunda vuelta presidencial el próximo 21 de junio de 2026.
Abelardo de la Espriella, apodado “El Tigre”, es un polémico abogado que imita las estrategias de Trump, Bukele o Milei, mientras que Iván Cepeda es un senador, filósofo, defensor de derechos humanos y de los procesos de paz, por lo que la campaña de la segunda vuelta presidencial de este país polarizado ya comenzó con titulares que enfrentan en teoría al “abogado de los paramilitares” con el supuesto “espía de las Farc”.
Tras conocerse los resultados, Iván Cepeda manifestó dudas sobre la información preliminar reportada. “Hoy obtuvimos diez millones de votos mal contados en Colombia. Somos la principal fuerza política, sin duda”. Agregó que “hay un desfase que queremos verificar en torno al censo electoral. Y ese no es cualquier desfase. Estamos hablando de 885.000 personas o cédulas”, denunció.

Algo similar expresó el presidente Gustavo Petro en su cuenta oficial de X (antes Tweeter) al afirmar que no reconoce los resultados de la jornada electoral en la que Abelardo de la Espriella obtuvo más de 10 millones de votos. En su publicación, el mandatario colombiano cuestionó el proceso electoral y, en particular, el software utilizado para el conteo de votos, al que desde hace varios meses ha cuestionado por estar gestionado por empresas privadas, tal como lo adelantó Metro Latino USA hace varias semanas (Advierten sobre fraude en las próximas elecciones presidenciales de Colombia – Metro Latino USA | Metrolatino USA News Site )
Según el jefe de Estado, el preconteo de estas elecciones no tiene efectos jurídicos y señaló irregularidades cometidas por “la firma privada de los hermanos Bautista”. “El llamado conteo transmitido no tiene fuerza vinculante… sus datos no son norma pública. Como presidente no acepto los resultados del preconteo de la firma privada de los hermanos Bautista, porque debiendo estar quietos los algoritmos del software de conteo y escrutinios, en la última semana fueron variados en tres oportunidades y agregaron 800.000 cédulas más de personas que no están en el censo oficial presentado”, expresó Petro.
El mandatario afirmó que en Colombia existen dos censos: el oficial y el del “software de los hermanos Bautista”. “Las mesas ya impugnadas demuestran que centenares de miles de votos fueron agregados sin existencia de sufragantes”, indicó. Por lo tanto, el presidente Petro señaló que solo aceptará los resultados cuando las comisiones escrutadoras dirigidas por los jueces de la República den los resultados oficiales de la jornada electoral. “Conforme a la ley, los resultados vinculantes que el presidente atenderá y aceptará son los de las comisiones escrutadoras dirigidas por los jueces de la República”, indicó el jefe de Estado.
Conocidos los resultados se han vuelto a publicar decenas de señalamientos sobre la conducta del candidato Abelardo de la Espriella, como el abogado qué solo intenta ganar sus casos a cualquier precio, “Como la mitad de los estudiantes de Derecho, no transmite confianza en la justicia sino deseo de revancha”, afirma un catedrático universitario local.
Se alega que el abogado ha representado a acusados de feminicidio, depredadores ambientales y también a acusados paramilitarismo, entre los expedientes de su defensa jurídica. Aparte de ello, recientemente se han conocidos denuncias periodísticas que revelan que en 2014 recibió más de 370.000 dólares desde empresas que Alex Saab, el testaferro de Nicolás Maduro, usó para desfalcar las arcas venezolanas. Por esta razón se habría mudado de Miami a Italia.
El abogado se autodefine como un hombre frontal, patriota y convencido de su misión. Se presenta como especialista en derecho penal y administrativo, que dirige su propia firma: De la Espriella Lawyers Enterprise. Comenzó su carrera a la presidencia como candidato por el movimiento “Defensores de la Patria”.
Cada vez que aparece una crítica periodística a su historial, De La Espriella denuncia civil y penalmente a quienes escriben sobre su persona. Pese a que casi siempre es derrotado en los estrados, la Fundación para la Libertad de Prensa (FLIP) ha contabilizado 109 denuncias por injuria y calumnia que De la Espriella presentó contra periodistas.
Pese que el candidato se ha comprometido a combatir a los corruptos y criminales impunes, se implica que ha obtenido parte de su fortuna por defender a varios de ellos. “Abelardo de la Espriella fue el abogado que sacaba de líos a parapolíticos, estafadores y al hoy procesado Alex Saab, y que cobraba por ello las fortunas de las que ahora presume. Hoy, a sus 47 años y sin haber ocupado jamás un cargo público, ese mismo penalista se vende como el outsider que viene a barrer con la corrupción y la politiquería”. El gran contraste entre su pasado como defensor de la élite y su actual campaña como héroe del pueblo es el principal cuestionamiento que enfrenta ahora el candidato, según publicó recientemente El Diario de Magdalena.
El otro candidato a la segunda vuelta presidencial es el senador Iván Cepeda, quien ha sido uno de los principales líderes en el campo de la búsqueda de la paz para Colombia. Tenía 31 años cuando su padre, Manuel Cepeda Vargas, senador de la Unión Patriótica, fue asesinado.
En su carrera fue facilitador del proceso de conversaciones de paz entre el gobierno de Colombia y la organización guerrillera Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC). Desde 2015, se desempeñó también como facilitador de los diálogos de paz entre el gobierno de Colombia y la guerrilla del Ejército de Liberación Nacional (ELN). En ese mismo período, se desempeñó como mediador para la entrega a la justicia del llamado Clan del Golfo. Ha sido copresidente de la Comisión de paz de la Cámara de Representante y del Senado de la República, y desde esa posición ha impulsado la participación de las organizaciones sociales en los procesos de paz.
Por haber jugado un papel relevante en el proceso de implementación del Acuerdo de Paz firmado en 2016 entre el Gobierno colombiano y las Farc en La Habana, la derecha lo tilda de “guerrillero”.

Sea aduce que uno de los errores más mencionados de porqué se desinfló la campaña de Cepeda durante el último mes fue por la confianza de sentirse ganador en la primera vuelta a raíz de los sondeos favorables que lo ubicaban al frente de la votación. Sectores cercanos a la campaña reconocieron que esto pudo haber tenido efectos negativos en la movilización electoral. Otros analistas explican que su estrategia de caminar agarrado de las enaguas del presidente Petro fue un gran error del que no se pudo despegar; mientras que otros señalan que escogió a una vicepresidente que no le suma votos adicionales. También se menciona que la ausencia del candidato a los debates, su crítica a los medios de comunicación de la élite y su grandilocuencia a la hora de responder a los/las periodistas afines lo pueden haber colocado en un pedestal de solemnidad, donde su exceso de verborragia puede percibirse como difícil de entender por parte de la masa electoral.
Por otra parte, el político Gustavo Bolívar aseguró que la campaña de Iván Cepeda fue una de las más austeras de la contienda presidencial. Explicó que la instrucción del candidato fue no recibir donaciones privadas y financiar la campaña únicamente mediante créditos bancarios.
El propio Iván Cepeda cuestionó los gastos de otras campañas presidenciales y pidió que se revisaran los recursos utilizados por la candidatura de Abelardo de la Espriella. “Me gustaría se le practique una auditoría seria sobre cuánto invirtió en todos los dineros que se fueron en redes sociales y las denuncias que hay de compra de votos por parte de su campaña en distintos lugares del país”, afirmó.
El candidato presidencial Abelardo de la Espriella ha reportado gastos de campaña cercanos a los $26.000 millones de pesos colombianos (más de siete millones de dólares), de los cuales una proporción significativa se ha concentrado en propaganda y estrategia electoral en redes sociales. Sin embargo, el monto exacto y detallado varía según la fuente, debido a las denuncias sobre gastos no declarados.
Algunas investigaciones periodísticas y sectores políticos han realizado denuncias de manipulación en redes sociales ante el Comisión Nacional Electoral (CNE). Alegan que la campaña de De La Espriella habría invertido sumas adicionales (que según algunas estimaciones superarían los $20.000 millones de pesos colombianos —más de cinco millones de dólares—) en estrategias no declaradas para utilizar granjas de bots y manipulación algorítmica para inflar artificialmente su impacto en redes sociales durante las últimas semanas de campaña.
La mesa para la segunda vuelta de las elecciones presidenciales de Colombia está servida. En tres semanas se sabrá si El Tigre volverá a devorarse el pastel y reponer a la derecha en el Palacio de Nariño, o si el Filósofo podrá cambiar su discurso contemplativo y convencer a los indecisos de continuar el progresismo que proclama el desarrollo del estado de bienestar, la justicia social, la defensa de los derechos civiles, la protección ambiental y la equidad.
(* El autor es un corresponsal extranjero residente en Colombia)
