Foto cortesía DN
El Gobierno de Estados Unidos habría deportado a un inmigrante oriundo de Belice que lideró una huelga de hambre, que sigue en curso, en una cárcel del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés) de la ciudad californiana de Adelanto.
El estudio jurídico Immigrant Defenders Law Center afirma que, antes de ser deportado, Kyon Shakeel Swaso fue transferido sin previo aviso a diferentes centros de detención de los estados de Texas y Luisiana. Activistas a favor de los derechos de los inmigrantes consideran que Swaso fue deportado en represalia por organizar la huelga de hambre en la cárcel de Adelanto.
Su deportación se produjo pocos días después de que Swaso hablara con miembros del Congreso estadounidense y del equipo legal que lo representa sobre las condiciones inhumanas que los detenidos padecen en la cárcel de Adelanto.
La cárcel del Servicio de Inmigración en Adelanto es operada por la compañía penitenciaria privada y con fines de lucro Geo Group, que también administra el centro de detención para inmigrantes conocido como Delaney Hall, que se encuentra ubicado en la ciudad de Newark, estado de Nueva Jersey, donde, según se informa, cientos de inmigrantes detenidos continúan llevando a cabo una huelga de hambre y laboral que iniciaron hace casi un mes.
Activistas exigen la liberación del líder musulmán de Milwaukee Salah Sarsour, quien se encuentra detenido en una cárcel para inmigrantes de Indiana
En el estado de Indiana, más de 150 personas se congregaron el domingo frente a la Cárcel del Condado de Clay, donde realizaron una vigilia interreligiosa para exigir la liberación del venerado líder de la comunidad palestina Salah Sarsour, quien es presidente de la Sociedad Islámica de Milwaukee.

Sarsour ha estado recluido en dicha cárcel durante más de dos meses. Miembros de la comunidad judía; líderes musulmanes y miembros de la familia de Sarsour, incluido su hijo mayor, Kareem; asistieron a la vigilia. Estas fueron las palabras expresadas por Rachel Ida Buff, escritora, historiadora y activista de la Universidad de Wisconsin-Milwaukee.
Rachel Ida Buff: “Desde que lo secuestraron el 30 de marzo, Salah ha estado [recluido] en ese centro de detención, en la Cárcel del Condado de Clay. Se le han negado sus derechos médicos y religiosos. Salah padece diabetes tipo dos. Necesita hacerse análisis de sangre todos los días. En el mejor de los casos, le permiten hacerse análisis una vez al mes. Ha perdido [más de] 13 kilos desde su detención, y está muy enfermo. Ha pedido una alfombra de oración y se la han quitado. Cuando pidió el Corán, le ofrecieron una Biblia. Cuando ha pedido comida saludable, le han ofrecido chicharrón, lo cual es una verdadera crueldad”.
