Lula, el emblemático presidente brasileño de origen obrero, logra un histórico cuarto mandato tras un espectacular regreso

Foto cortesía France 24/FB

La victoria de Lula priva al presidente Donald Trump de un aliado clave dentro de un bloque —cada vez mayor— de gobiernos latinoamericanos de derecha, afines a Washington, que han respaldado la agenda estadounidense en materia de seguridad y migración.

SÃO PAULO, Brasil — El presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, obtuvo el domingo un cuarto mandato sin precedentes, según informó el tribunal electoral del país. El resultado, que tomó a muchos por sorpresa, desafió las encuestas, los precedentes históricos y la tendencia global de rechazo a los gobernantes en ejercicio, frenando así una ola de victorias electorales de la derecha en toda América Latina.

Lula, ícono de la izquierda a nivel mundial y la figura más influyente en la política brasileña de este siglo, derrotó al senador Flávio Bolsonaro, hijo mayor del expresidente Jair Bolsonaro. El senador había quedado en primer lugar en la primera vuelta electoral y esperaba revitalizar el movimiento de extrema derecha de su padre.

Por momentos, la reelección de Lula parecía poco probable: el electorado se había distanciado de él y de su Partido de los Trabajadores tras años de escándalos de corrupción y un aumento en los precios. Además, los profundos cambios sociales hicieron que el antiguo obrero metalúrgico y líder sindical pareciera desconectado de una economía cada vez más digital —basada en aplicaciones— y de un sector creciente de trabajadores informales.

La victoria de Lula supone un nuevo regreso en una trayectoria marcada por este tipo de retornos. A sus 80 años, Lula estuvo encarcelado entre 2018 y 2019 por cargos de corrupción que posteriormente fueron anulados, lo que le permitió vencer a Jair Bolsonaro en las elecciones de 2022.

«Es un estadista, un gigante», declaró a Reuters la legisladora federal de izquierda Erika Hilton, quien acompañó a Lula en São Paulo durante el recuento de votos.

Una simpatizante besa en la mejilla a Lula da Silva. Foto: DW Español/FB.

Un camino inesperado hacia la victoria

Según los encuestadores, una participación electoral superior a la prevista fue el motor que impulsó a Lula hacia la victoria. Leonardo Barreto, cofundador de la consultora Think Policy, señaló que los votantes optaron por la opción conocida que representaba Lula, frente a la novedad que ofrecía Bolsonaro.

«Hoy, la gente elige entre el cambio —con cierta incertidumbre— y un camino ya conocido, que garantiza determinados derechos», afirmó. Durante la campaña, Lula destacó una trayectoria de reducción de la pobreza y la desigualdad, mientras que el desempleo, el analfabetismo y la deforestación alcanzaron mínimos históricos durante su tercer mandato.

Advirtió que Bolsonaro recortaría el gasto en programas sociales, revertiría los avances en materia social y entregaría la soberanía de Brasil al presidente estadounidense Donald Trump, cuyo Departamento de Estado encabezó una campaña para que los Bolsonaro volvieran al poder.

La victoria de Lula priva a Trump de un aliado clave dentro de un bloque —cada vez mayor— de gobiernos latinoamericanos de derecha, afines a Washington, que han adoptado la agenda estadounidense en materia de seguridad y migración.

Celso Amorim, exministro de Asuntos Exteriores de Lula, declaró a Reuters que el líder de izquierdas «sería fundamental para establecer un punto de equilibrio en América Latina. Lula es ese equilibrio».

El rey del retorno

Lula se convierte en el primer candidato, desde el retorno de Brasil a la democracia en la década de 1980, en ser elegido tras haber quedado en segundo lugar en la primera vuelta.

Lula, quien fue presidente entre 2003 y 2011, basó su campaña en una potente combinación de pragmatismo y populismo —un sello distintivo de su trayectoria política nacional durante medio siglo—, impulsando una serie de reformas orientadas a mejorar la vida de los trabajadores y de los brasileños más pobres.

Estas propuestas cobraron fuerza hacia el final de la campaña con compromisos que iban desde la gratuidad del transporte público los fines de semana a nivel nacional —medida que deberá ser presentada formalmente ante el Congreso— hasta un aumento del 15 % en su emblemático programa de asistencia social, el cual ya está en proceso de implementación.

Lula también impulsó una enmienda constitucional que se convirtió en la reforma laboral más importante de Brasil en décadas, la cual fue aprobada con un amplio respaldo en el Congreso.

Bolsonaro (izq.) no pudo repetir los mismos resultados de la primera vuelta. En cambio Lula da Silva sí pudo lograr una impresionante remontada. Foto cortesía NBC Washington.

Un desafío ante la realidad legislativa

No obstante, el cuarto mandato de Lula podría resultar el más complejo hasta la fecha, dado que Brasil ha elegido al Congreso más conservador desde el retorno a la democracia en la década de 1980.

En conjunto, el Partido Liberal de Bolsonaro y sus formaciones aliadas podrían controlar más de 280 escaños en la Cámara de Diputados y hasta 50 en el Senado, lo que les otorga mayorías cómodas en ambas cámaras. «Es probable que sea un presidente con poder muy limitado desde el principio», señaló Oliver Stuenkel, profesor de relaciones internacionales en la Fundación Getulio Vargas, una institución de educación superior en São Paulo.

Según Stuenkel, la nueva legislatura probablemente acentuará la tendencia reciente de los presidentes a ceder poder al Congreso. El experto prevé que Lula verá disminuir su influencia en los nombramientos para la Corte Suprema, tendrá que lidiar con coaliciones políticas difíciles de gestionar e incluso podría enfrentarse a la amenaza de un proceso de destitución.

Obstáculos económicos

Lula se enfrenta a una economía que, según las previsiones de su propio gobierno, crecerá apenas un 2,3 % el próximo año. A esto se suman las preocupaciones fiscales derivadas de los elevados tipos de interés y de una deuda pública que ha superado el 82 % del PIB, su nivel más alto desde la pandemia.

Los críticos del presidente atribuyen la situación al gasto público, aunque, en realidad, el aumento de la deuda se debe en gran medida a los costes de los intereses.

Goldman Sachs estima que, en este cuarto mandato, Lula logrará, a lo sumo, avances modestos en el control del gasto, dado que mantiene su compromiso con un modelo de crecimiento impulsado por el Estado.

El creciente endeudamiento de los hogares también preocupa a los economistas. Para intentar abordar este problema, Lula ha implementado una prohibición provisional de las apuestas en línea y ha presentado un nuevo programa de alivio de deudas.

El Congreso de derecha que asumirá sus funciones intentará aprobar reformas estructurales que favorezcan a las empresas, señalan los expertos, lo que conllevará recortes en el gasto que podrían avivar la agitación social.

Reportaje de la agencia Reuters. Publicado por NBC.

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